La droga, oculta en una caleta de doble piso dentro de una camioneta, tendría un valor superior a los $1.600 millones en el mercado ilícito. El conductor abandonó el vehículo y huyó hacia una zona boscosa.
Un contundente golpe al tráfico de estupefacientes propinó la Policía Nacional en las vías que conectan a Caldas, Risaralda y Antioquia, luego de incautar 420 kilogramos de clorhidrato de cocaína que eran transportados ocultos en un sofisticado compartimento acondicionado como caleta de doble piso.
El procedimiento fue adelantado por uniformados de la Seccional de Tránsito y Transporte, durante actividades de prevención, seguridad y control vial en el tramo Cauyá–La Pintada, específicamente en el kilómetro 21, sector Barro Blanco, jurisdicción del municipio de Quinchía, Risaralda.
De acuerdo con el reporte oficial, los policías ordenaron detener una camioneta tipo estacas, pero el conductor habría hecho caso omiso a la señal de pare y emprendió la huida por una vía terciaria que comunica con el departamento de Antioquia.
Los uniformados iniciaron entonces un seguimiento y activaron un plan candado, en coordinación con unidades de la Policía Nacional en el municipio de Jardín, Antioquia. La persecución terminó cuando el conductor abandonó el vehículo en una zona boscosa y huyó del lugar.
Durante la inspección del automotor, los policías encontraron un compartimento especialmente acondicionado en modalidad de caleta de doble piso. En su interior fueron hallados 427 paquetes rectangulares, envueltos en cinta plástica transparente de color azul y marcados con un logotipo alusivo a la palabra “COBRA”.
La sustancia contenida en los paquetes correspondía inicialmente a un polvo blanco que, por sus características físicas, sería cocaína. Posteriormente, la Prueba de Identificación Preliminar Homologada (PIPH) arrojó resultado positivo para clorhidrato de cocaína, con un peso total de 420 kilogramos.
Según la estimación entregada por las autoridades, el cargamento tendría un valor comercial superior a $1.600 millones en el mercado ilícito, representando una importante afectación a las economías ilegales asociadas al tráfico de estupefacientes.
Más allá del volumen de la droga incautada, el procedimiento permitió sacar de circulación un cargamento que, de acuerdo con las autoridades, estaría destinado a alimentar circuitos de distribución y comercialización ilegal.
Ahora, las investigaciones buscan establecer de dónde procedía la droga, cuál era su destino final y quiénes estarían detrás de su transporte, así como lograr la identificación y ubicación del conductor que abandonó el vehículo durante el operativo.
La sustancia incautada y el automotor quedaron a disposición de la Fiscalía 80 Especializada contra el Narcotráfico de Bogotá D. C., autoridad encargada de adelantar las actuaciones judiciales correspondientes.
El resultado constituye un nuevo golpe a las estructuras que utilizan los corredores viales de la región para movilizar grandes cantidades de estupefacientes y pone nuevamente en evidencia la importancia de los controles sobre las rutas estratégicas utilizadas por las redes del narcotráfico.

