Un totumo convertido en arte, escamas de sábalo transformadas en piezas artesanales y saberes ancestrales que pasan de generación en generación son algunas de las historias que protagonizan 16 mujeres de Bolívar y Atlántico que encontraron en sus emprendimientos una herramienta para generar oportunidades, preservar su identidad y fortalecer sus comunidades.
Sus experiencias fueron documentadas por la Corporación Universitaria Minuto de Dios – UNIMINUTO y la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) a través del proyecto de investigación “Mujeres, tejiendo historias verdes de paz a pequeña escala”, desarrollado en el marco de una convocatoria de la Red Interinstitucional Mutis.
La investigación reunió las historias de 16 artesanas, ocho de Bolívar y ocho de Atlántico, cuyos emprendimientos reflejan cómo la actividad artesanal puede trascender la generación de ingresos y convertirse en un mecanismo de liderazgo femenino, sostenibilidad, preservación cultural y transformación social.
El proceso comenzó con cerca de 90 mujeres. Tras diferentes etapas de selección, 30 fueron vinculadas a la iniciativa y finalmente 16 culminaron el proceso de investigación y documentación de sus historias.

Entre las protagonistas se encuentra Daneida Ortega, del Atlántico, quien encontró en el trabajo con el totumo una oportunidad para fortalecer el liderazgo femenino, preservar elementos de la identidad cultural y generar alternativas económicas. También está Maira De La Hoz, de La Boquilla, Cartagena, quien transforma escamas de sábalo, anteriormente consideradas residuos, en piezas artesanales vinculadas con la economía circular, el turismo comunitario y los saberes tradicionales de su territorio.
Para las participantes, uno de los principales aportes de la investigación fue descubrir el valor de sus propias historias y compartir experiencias con mujeres de otros territorios.
“El enfoque humano del proyecto me impactó. Todas habíamos enfrentado desafíos o momentos difíciles, pero ninguna permitió que esas experiencias se convirtieran en un obstáculo para seguir caminando. Al contrario, las transformamos en fuerza para liderar procesos y emprender”, explicó Daneida Ortega.
Maira De La Hoz destacó, por su parte, el intercambio generado entre las participantes y la posibilidad de reconocer que sus experiencias podían trascender sus comunidades. “Aprendí a escuchar mi propia voz y también conocí las experiencias de artesanas de otros territorios. Ese intercambio nos permitió reconocer que nuestras historias pueden inspirar a muchas personas”.
El proyecto no se limitó a documentar los productos elaborados por las artesanas. También buscó recuperar sus historias de vida, raíces, experiencias y procesos de transformación, mediante espacios de escucha y la creación de narrativas sonoras y audiovisuales.
Durante el proceso, las mujeres aprendieron herramientas para contar sus propias historias a través de formatos como el pódcast. Para algunas de ellas, ese ejercicio significó hablar por primera vez de experiencias personales que habían permanecido en silencio.
“Después de grabar el pódcast me di cuenta de que fui capaz de narrar cosas que nunca había comentado con nadie. Me sentí escuchada, me sentí valorada y comprendí que había superado muchas situaciones de violencia que marcaron mi vida”, relató una de las participantes.
Para Andrés Vargas, investigador principal de UNIMINUTO, las historias recopiladas muestran la capacidad de estas mujeres para convertirse en agentes de transformación en sus territorios. “Estas historias evidencian que, cuando existen capacidades de liderazgo en los territorios y se fortalecen desde el conocimiento, es posible transformar realidades”.
El investigador destacó además que varias de las participantes han enfrentado situaciones relacionadas con pobreza, migración o conflicto armado y que actualmente lideran iniciativas que generan beneficios para sus familias y comunidades.
La investigación permitió identificar cómo las artesanas se convierten en referentes comunitarios y cómo sus actividades aportan a la sostenibilidad, el cuidado del territorio, el fortalecimiento de las relaciones sociales y la construcción de paz.

- 16 historias que quedan documentadas
Como resultado del proyecto fueron producidos 16 pódcast disponibles en Spotify, un documental y diferentes productos académicos, en los que quedaron registradas las historias de vida de las participantes y el impacto de sus emprendimientos.
El resultado muestra que detrás de cada pieza artesanal existe mucho más que un producto: hay memoria, identidad, conocimiento ancestral, emprendimiento y resiliencia.
Desde Bolívar y Atlántico, estas 16 mujeres han convertido materiales propios de sus territorios y conocimientos transmitidos entre generaciones en iniciativas que buscan abrir oportunidades, proteger el entorno y fortalecer el tejido comunitario.
Sus historias evidencian que la construcción de paz también puede desarrollarse desde escenarios cotidianos y desde pequeños emprendimientos que nacen en los territorios, cuando estos se convierten en espacios de liderazgo, sostenibilidad, inclusión y transformación social.

