Las columnas dedicadas a Héctor Olimpo Espinosa, quien hace de gobernador de Sucre, si bien he encontrado apoyo por la mayoría, no puedo desconocer que se han desatado ataques, donde desde su familia, pasando por alias «mandarina” y parte de su equipo, palabras más, palabras menos me «exigen» que me calle.
Esto amén de recibir una lluvia de improperios, por parte de la cuadrilla que al parecer maneja Héctor Olimpo. Su equipo en termino general es una vergüenza. Usted lo sabe, lo tiene claro, lo disfruta y pareciera que amedrenta con ellos.
Lo que debe tener más claro aún es que aquí no hay «perro», para que meta el rabo entre las piernas, como quizás usted pretende.
Le aseguro que el departamento de Sucre se respeta, porque nosotros no estamos dispuestos a pagar los compromisos, seguramente desproporcionados y sin límites que usted habría adquirido, para «coronarse» con la posición que hoy ostenta. Eso páguelos usted. No nosotros.
Yo sí puedo caminar con la frente en alto, y el señalado en el corral de hampones, del cual nunca he participado, no soy yo. Los señalados andan con usted.
Mandela, Gandhi, fueron víctimas de todo tipo de maltratos por defender a sus pueblos. Sin pretender ser del tamaño de semejantes líderes, si le digo que con mis aciertos y desaciertos y el haber padecido en carne propia la humillación, el látigo y ultraje por el poder de los poderosos, aquí sigo con orgullo, defendiendo a los que no tienen voz.
Los bandidos, corruptos, son muchos de los que están a su lado, «pulcramente» vestidos sin una arruga en sus linos, finos perfumees y lujos extraídos de las pertenencias del pueblo sucreño. Usted decidió rodearse de ellos, por la maldita ambición.
Tiene sus excepciones de personas que valen la pena, pero son excepciones. A mi no me amedrentan ni humillan. Los facinerosos son otros, no yo. Si sus intenciones son que cree que con su cargo se le apareció la virgen y «aseguró su vida» como lo han hecho muchos, bájese de esa nube porque eso no permitiremos que pase.
Pregúntele a su almohada cuáles son sus verdaderas intenciones con Sucre, respóndase usted mismo, porque a mi particularmente no me interesa lo que pronuncie su boca, de los dientes para afuera. Imposible que se autoengañe
Lo único que me atrevo a sugerirle, como semilla en el desierto sin posibilidad de agua, es que la vida de muchas personas, incluido niños, dependerá de sus decisiones, no de sus «negocios», como llaman los bandidos succionadores del erario, a los corruptos actos.
Aquí los que no somos bandidos no podemos pasar por ello y los verdaderos bandidos, que han acabado con Sucre, terminar posando de honorables, tomando whisky en los celestinos clubes. No señor, a cada quien su nombre.
Le aseguro que Sucre se respeta. Las carpetas de cada quien que se levanten y seguro hay conque. Pase la película de sus actos. Esa manguala que ha destruido este pueblo se debe acabar.
La oposición tiene un rol a desarrollar, que se espera lo haga libre de toda atadura, no siendo inferior al reto y se aparte de revolcarse en ese chiquero. No será un camino fácil, pero si el más productivo. Si decide revolcarse, habrá que esperar.
Tenga por seguro Héctor, que deseo le vaya bien a Sucre bajo su mandato, y por supuesto a usted, al punto de tenerlos en mis oraciones, pero ese deseo dista mucho de aplaudir lo inaplaudible.
Mire a ver: Alias «Peyi» Parternina diputado de Sucre, ¿tiene negocio con salud a tu lado?



