España, se convierte en el cuarto país de Europa en lograr la legalización de la ley a favor de la eutanasia. Más de dos décadas de lucha y sufrimiento que han obligado a varios españoles a pagar con cárcel por defender en contra de su voluntad y de la ley, el derecho de sus seres queridos a una muerte digna. El ejemplo más conocido ha sido el de Ramón Sampedro, quien hoy lloraría de alegría.
La existencia de Ramón Sampedro a partir de un accidente a sus 25 años, se convirtió en una pesadilla difícil de afrontar. Hasta los 55 que murió después de ingerir cianuro, era un tetrapléjico a quien debían de asistir. Ramón, había presentado varias demandas en los juzgados de Barcelona y La Coruña alegando el derecho a decidir sobre su vida.
Estas son algunas de sus declaraciones:
“El derecho de nacer parte de una verdad: el deseo de placer. El derecho de morir parte de otra verdad: el deseo de no sufrir. La razón ética pone el bien o el mal en cada uno de los actos. Un hijo concebido contra la voluntad de la mujer es un crimen. Una muerte contra la voluntad de la persona también. Pero un hijo deseado y concebido por amor es, obviamente, un bien. Una muerte deseada para liberarse de un dolor irremediable, también”.
“Considero que vivir es un derecho, no una obligación. He sido obligado a soportar esta penosa situación durante 28 años, cuatro meses y algunos días. Pasado este tiempo, hago balance del camino recorrido y no me salen las cuentas de la felicidad. (…) Solo el tiempo y la evolución de las consciencias decidirán algún día si mi petición era razonable o no.”
Hoy, donde estén, a él y a todos, les trasmito la alegría de un sueño cumplido. “Nunca es tarde, si la dicha es buena”.
En España, un 80 % de médicos y ciudadanos, estamos a favor de la eutanasia regulada. El resto, apoyados por la iglesia que es partidaria de cuidados paliativos, y grupos de extrema derecha, están dispuestos a seguir peleando para que esta ley no prospere. La ley, con 198 votos a favor, pasará al Senado para su aprobación definitiva.
En Colombia, el cambio de la constitución (1991), incluyó la muerte digna para personas en estado vegetativo o con una enfermedad terminal. A partir del 2015, Colombia es el único país Latinoamericano que forma parte de los cinco países del mundo que han legalizado la eutanasia. Sin embargo, sigue siendo un tema polémico entre quienes siguen estando a favor o en contra de esta legalización.
Con esta ley, se abrió un camino para quienes, necesitados de esta opción, quieran dejar de sufrir. En 2018, se estableció la legalización para menores de más de 14 años con un sufrimiento máximo. Estos casos son decididos por un comité científico: un médico, un abogado y un psiquiatra clínico.
La despenalización de la eutanasia no admite prescindir de los cuidados paliativos. Al ser dueños de nuestras vidas, debemos elegir la manera de morir. Desaparecidas las penas para quienes ayuden a poner fin a la vida de sufrimientos insoportables sin solución, desaparecen los credos impuestos por medidas convencionales hipócritas.
