“Tener una vida con significado o sentido tiene que ver con sentirnos conectados a algo más grande que nosotros mismos”, Martin Seligman.
Algo tan obvio al parecer, pero que muchos aun no encuentran es el significado o propósito de su existencia, más allá del tener una familia, un trabajo, una casa una infinidad de objetos a los que recurrimos para silenciarmos nuestra necesita de orientar lo que vivimos hacia un propósito que trascienda y nos permita vivir en plenitud. El sentido de la vida esta conectado a la realización de nuestro ser. ¿Y tú, ya estas conectado con lo que da sentido a tu vida?
Las personas necesitamos darle un significado a lo que hacemos, vivir sin metas, sin valores o ideales, nos llevaría a vivir una vida en la que terminaríamos angustiados, pesimistas, depresivos, insatisfechos y posiblemente enfermos. ¿Alguna vez conociste a un zombi?, pues vivir en piloto automático, levantarse todos los días, para hacer una larga lista de actividades laborales porque hay que producir, y luego regresar a casa, atender a tu familia, ordenar los espacios, finalizar el día con las baterías en cero y sin haber hecho nada que te haga feliz, te suena familiar…yo personalmente, he vivido esa experiencia en algún momento, y es estar muerto en vida, vivir por vivir, hace que todo pierda sentido.
Es por ello, que las personas podemos llegar a acumular un montón de acciones que aunque puedan se buenas no alcanzan para darle sentido a nuestra existencia; porque esto no se refiere a las personas que amamos (pareja, hijos, padres, hermanos, amigos, colegas…) o desempeñarnos en un cargo de importancia y que aporte estatus en tu contexto. Puedes incluso cumplir con todo lo que la sociedad establece como una vida exitosa; aun así, puedes llegar a sentirte vacío, sentirte vacía.
Para tener una buena calidad de vida y vivirla con un sentido de la vida, es necesario poner en práctica nuestras habilidades, talentos y conocimientos, enfocados a una meta específica para poder ayudar a otras personas de forma directa o indirecta. Lo importante es tener esa brújula interna que nos vaya guiando para que no perdamos el camino, porque sabemos que tenemos un destino a donde ir y que debemos disfrutar del trayecto para sentirnos plenos.
Desde el psicoanálisis de Erich Fromm, el sentido de la vida no es más que el acto de vivir en uno mismo.
Cómo experimentemos la experiencia de vivir, cada una de las horas y los días, de los meses y los años, moldea el propósito de nuestra existencia. Y este, a su vez, es el responsable de sentir plenitud. Muy filosófico e incluso puede parecernos romántico. Pero es que, además, tal y como aseguran muchos estudios científicos, es que este también incide en nuestra salud de manera positiva.
Por ejemplo: la investigación dirigida por la psicóloga Mei-Chuan Wang, de la Universidad de Memphis, en el que se dice que ayuda a reducir el estrés y las tendencias suicidas. O la coordinada por Patricia A. Boyle, del Centro Rush para el alzhéimer de Chicago, que asegura que reduce la incidencia de la enfermedad y el deterioro cognitivo leve en personas mayores. Kim Erich, del departamento de Psicología de la Universidad de Michigan, ha estudiado cómo disminuye el riesgo de infarto en la tercera edad e incluso favorece que una persona que presente toxicomanías, pueda dejar sus vicios, según los resultados obtenidos por investigadores del Centro de Estudios sobre el Alcohol y la Adicción de la Universidad Brown de Providencia (EE UU).
Nos deja muy en claro que no es romanticismo y nos permite ver con absoluta claridad que darle cabida a validar el sentido de nuestra existencia, nos ayuda vivir una vida con absoluta plenitud, felicidad y bienestar emocional.



