Luego de la última reunión del Foro Económico Mundial estuve esperando un tiempo para analizar el desarrollo de este evento y las reacciones que se dieron sobre su contenido. Lo que encontré fue algo similar a las reuniones que se han hecho en los últimos años, así como una temática repetitiva de otros eventos que agrupan a corporativistas del Gran Reinicio. Algunos participantes dejaron claro su compromiso con la agenda globalista y con un control cada vez más estricto sobre la sociedad. En este corto espacio expongo algunas declaraciones que llaman la atención.
Bajo el slogan: “no tendrás nada y serás feliz”, el presidente del FEM, Klaus Schwab, dio apertura al Foro de Davos 2022 con estas palabras: “el futuro no es algo que sucede. El futuro es construido por nosotros, por una comunidad poderosa como la que está aquí reunida”. Esto lo dijo en referencia a la élite mundial y a su intención de control global. Luego, procedieron a discutir varios temas, entre los más relevantes, los siguientes: (i) mantener el rumbo para la acción de la naturaleza, (i) crear un sistema de salud preparado para el futuro, (iii) acelerar la revolución de la reconversión para la “transición verde”, (iv) la creación de la “red de cero carbono”, (v) el futuro de la globalización, (vi) el desbloqueo de los mercados de carbono. Finalmente, como cierre del evento, un discurso especial del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy.
Voy a centrarme en un punto del cual he hablado en columnas anteriores. Se trata de la creación de un sistema para realizar control y seguimiento a la huella de carbono de cada persona. Sobre este tema intervino el presidente del Grupo Alibabá, Michael Evans, quien señaló que una nueva plataforma de “cumplimiento social” ha venido siendo probada en China y podría ser el modelo del futuro para este propósito. En palabras de Evans: “estamos desarrollando a través de la tecnología una capacidad para que los consumidores midan su propia huella de carbono. ¿Qué significa eso? Es decir, dónde viajan, qué comen, qué consumen en la plataforma”.
De manera coherente con lo anterior, el pasado mes de marzo de 2022, en un blog de Internet se publicó el artículo: “Alibaba Cloud Makes Net Zero Targets Personal with Carbon Tracking Tech”, en el cual se define este sistema de control como una plataforma que busca animar a las personas a adoptar comportamientos bajos en carbono y a ser ambientalmente responsables. El modelo consiste en calificar cada actividad personal a través de créditos de carbono y crear un estilo de vida sujeto a los resultados que arroje esa red. En términos concretos, se busca que la vida de cada ser humano dependa de esta red.
Por otra parte, encontré preocupante la participación de Oxfam, que es una confederación de varias de ONG´s que se unieron con propósitos presuntamente loables, pero que, en realidad, se trata de una agrupación marxista que promueve el control social y la pérdida de libertades. A través de su directora ejecutiva, Gabriela Bucher, esta agrupación criticó el hecho que en algunos Estados se estén bajando los impuestos para ser más competitivos en el mercado y aseguró que debe crearse un sistema de tributación global. Para ser más precisa, sostuvo que debe empezarse por una tasa impositiva mundial del 25% a nivel corporativo.
De igual forma, otras declaraciones polémicas fueron las siguientes: a medida que fueron avanzando las discusiones en el foro, el vicecanciller alemán, Robert Habeck, habló sobre la “crisis energética” y sostuvo que los gobiernos individuales no deberían buscar proteger a sus propios ciudadanos, sino seguir las reglas de los mercados. En otras palabras, lo que trató de decir el líder tedesco es que los gobiernos deben alinearse con la agenda del Gran Reinicio promovida por los globalistas. Asimismo, en otro discurso, la comisionada de seguridad electrónica de Australia, Julie Inman Grant, le dijo al FEM que se necesita una “recalibración” de la libertad de expresión.
En definitiva, los miembros del Foro Económico Mundial, que hicieron parte del Foro de Davos 2022, exigen más impuestos, exigen más censura en línea, exigen más control de carbono, exigen elevar los precios del combustible, exigen aumentar la crisis energética. Gran parte de los problemas actuales han sido generados por ellos y la palabra “crisis” es la herramienta clave para crear un escenario de persuasión psicosocial a través del pánico y forzar cambios ajustados a sus intereses.

