Cartagena de Indias cerró hoy las Fiestas de Independencia de 2024, una edición que el alcalde Dumek Turbay ha catalogado como “las mejores de la historia». Con una inversión sin precedentes, cercana a los $10.000 millones, estas celebraciones despiertan interrogantes sobre las prioridades de gasto público en una ciudad con profundas carencias estructurales.
Este año, la organización de las Fiestas dio un giro significativo: en lugar de contar con el Instituto de Patrimonio y Cultura (IPCC) como operador, la Alcaldía delegó la gerencia del evento en Alejandra Espinosa Harris. Este cambio, acompañado por un despliegue de recursos económicos y humanos, logró una agenda robusta con eventos emblemáticos como el desfile del Bando de Independencia y el Festival Náutico, los cuales, según datos de la https://lacontratopediacaribe.com/la-millonaria-inversion-del-gobierno-turbay-para-celebrar-las-mejores-fiestas-de-independencia-de-la-historia/ habrían aportado más de $20.000 millones a la economía local.
Aunque el retorno económico de estas festividades es evidente, ¿es suficiente para justificar el gasto millonario? Cartagena, a menudo afectada por inundaciones, especialmente en noviembre, enfrenta cada año serios problemas de infraestructura, situación que causa inquietud entre los críticos. ¿Es prudente destinar tanto dinero en celebraciones cuando el sur de la ciudad se inunda cada temporada de lluvias? Incluso el propio alcalde Turbay había pedido en el pasado suspender las Fiestas en situaciones similares.
La Corporación de Turismo de Cartagena (Corpoturismo) fue una de las entidades más relevantes en la administración del presupuesto, recibiendo $5.382 millones iniciales en octubre, luego ampliados en $2.691 millones, lo que permitió que la organización de los eventos se mantuviera en el marco de un “impacto cultural y turístico” destacado. Sin embargo, esta inversión también destinó $1.400 millones para el concierto de inauguración en la Plaza de Toros, evento que contó con artistas internacionales, una suma que, para muchos, es difícil de conciliar con las necesidades de infraestructura y servicios básicos en los barrios cartageneros.
¿Se traduce el éxito de la fiesta en un beneficio real para la comunidad?
Según reportes de la Alcaldía Distrital, el desfile del Bando generó ingresos por $2.400 millones, principalmente provenientes de la venta de palcos, mientras que el Festival Náutico recaudó $2.000 millones en tiquetes y consumo de bebidas alcohólicas. Estos eventos, si bien generaron un impulso económico, benefician principalmente a sectores específicos de la ciudad, dejando a muchas comunidades vulnerables preguntándose en qué medida estas ganancias repercuten en mejoras sostenibles para su entorno.
Más allá de las cifras, surge una cuestión de fondo: ¿Es correcto invertir en fiestas millonarias mientras sectores de Cartagena padecen carencias en educación, salud y servicios básicos? Cartagena es uno de los destinos turísticos más reconocidos de Colombia, pero también enfrenta índices de pobreza elevados, por lo que la magnitud de esta inversión resulta cuestionable.
Inversión cultural o lujo innecesario
A lo largo de los eventos, la Alcaldía promovió “La Fiesta que nos une” como lema de este año, con la intención de fortalecer el sentido de pertenencia y celebración local. Sin embargo, esta monumental inversión invita a reflexionar: ¿Qué tan equilibrada es la celebración de la independencia cuando deja al margen a gran parte de la ciudadanía en términos de beneficios tangibles? Aunque las festividades culminan con una inyección económica significativa, muchos ciudadanos consideran que esta riqueza debe distribuirse con mayor equidad.
Las “mejores Fiestas de Independencia de la historia” podrían ser un hito en el aspecto cultural y turístico para Cartagena, pero la pregunta sigue en el aire: ¿Cómo balancear un evento que impulsa la economía y el turismo con una gestión de los recursos que responda a las necesidades más urgentes de la ciudad? La respuesta, en última instancia, requerirá de una mayor sensibilidad hacia los desafíos que enfrenta esta histórica, pero a menudo olvidada Cartagena de Indias.
