La permanente llegada de mineros invasores con sus agentes contaminantes, orquestados por miembros del ELN que delinquen en el sur de Bolívar, vienen sembrando el terror y la confusión en esta zona del país y principalmente en el municipio de Santa Rosa, donde con hostigamientos y explosivos pretender sacar del lugar a la fuerza pública para intimidar e imponer su ley.
Para los mineros agremiados en la cooperativa Coopcaribona, la legalidad ha sido un remedio peor que la enfermedad, pues son los únicos en el departamento de Bolívar en poseer un título minero legal, otorgado en concesión por el gobierno colombiano en el año 2008. En la actualidad está compuesta por 52 familias, 300 asociados y 60 obreros quienes pese a tener sus documentos, licencias y permisos en regla, vienen recibiendo amenazas de todo tipo que los mantiene en una constante zozobra y a punto de generar un desplazamiento masivo.
“Este es un territorio sin Dios, ni ley, aquí se vive en una tensa calma; ya no podemos estar tranquilos, nos sentimos amenazados a cada rato y abandonados por el gobierno en materia de salud que tanto requiere la población por la manipulación de mercurio y cianuro”, dijo un campesino de la zona.
En la zona hace falta la presencia de las entidades del Gobierno nacional y principalmente la del ICBF para restablecer los derechos de los niños involucrados en trabajos pesados que evidencian graves riesgos para su salud y su integridad física.
Hoy en horas del mediodía un soldado murió en enfrentamientos con el ELN en zona rural del municipio de Simití, donde están concentradas las minas para extraer el oro.



