Así, sin preámbulo ni adornos, Pedro nos informó la preocupante noticia en nuestro chat de amigos en WhatsApp.
En un primer momento lo tomamos como una broma: ─¡Pilas! Con esas cosas no se bromea.
─Es en serio─, dijo y nos envió la imagen del resultado de la prueba.
El chat se pausó. Durante algunos segundos no hubo más mensajes y, aunque parezca extraño, se sintió, en ese ambiente virtual, el silencio doloroso que acompaña este tipo de noticias.
Pasado el impacto, el chat se llenó de preguntas que surgían por fases, a medida que nos invadían las dudas, sentimientos y preocupaciones por la situación de nuestro amigo:
─ ¿Cómo así? ¿Cuándo fue? ¿Cómo se contagió?
Casi no le dábamos tiempo de contestar y seguíamos:
─ ¿Cómo se siente? ¿Ya fue al médico? ¿Puede respirar bien?
Pedro apenas contestaba lo que podía mientras continuábamos interrogándolo:
─ ¿Y su esposa?
─ ¿Y los niños?
Mensajes y mensajes pasaban, tan rápido que ya no se podía seguir la conversación.
─ ¿Con quién ha tenido contacto? ¿Ya les informó?
Tras varios minutos de esta reacción acelerada, producto de la angustia por la salud de nuestro amigo y su familia, le expresamos nuestro cariño y apoyo para superar esta enfermedad juntos.
Circunstancias similares se presentan a diario y cada vez con mayor frecuencia en muchas familias y grupos de amigos. Nos hemos relajado con el autocuidado y hemos dejado a un lado la seguridad y el control frente a nuestras interacciones sociales. Volvimos a las reuniones familiares, a las fiestas y a las aglomeraciones, donde descuidamos las precauciones con la excusa de que estamos en familia, que somos de confianza y que ´todos se ven saludables´, olvidando que hay personas asintomáticas, que pueden estar a nuestro lado y verse sanas y al mismo tiempo portan el virus y pueden contagiarnos.
Un especialista en el tratamiento de esta enfermedad dijo: «Hoy en día debemos pensar que toda gripa es Covid hasta que se demuestre lo contrario», entonces, al detectar síntomas o señales que nos indique la posibilidad de tener el virus, tomemos medidas para cuidarnos y ayudar a proteger nuestro hogar y comunidad:
- Permanecer en el hogar y evitar todo contacto con las demás personas, incluso con quienes convivimos.
- Incrementar los hábitos de higiene y desinfección de todos los habitantes del hogar.
- Informar a las autoridades de salud y a la EPS y estar en contacto permanente.
- Estar atento a los síntomas.
- Realizarnos una prueba de Covid-19.
En caso de que la prueba haya resultado positiva, además de lo anterior, es conveniente:
- Tener descanso e hidratación constante.
- Informar a las personas con quienes hayamos tenido contacto en las semanas anteriores para que tomen las medidas pertinentes y evitar así la propagación del virus.
Es importante tener en cuenta que el proceso de vacunación va lento y no podemos relajarnos, pues las vacunas no son la panacea ni la única medida para alcanzar esa inmunidad de rebaño que requerimos para empezar a superar esta pandemia. La disciplina, el autocuidado y la responsabilidad son nuestros mejores aliados; hoy, más que en otras ocasiones, la solución sí está en nuestras manos.



