¿Cómo hacer que la plenitud y el equilibrio interno perdure en el tiempo? además mantener la visión del como queremos vivir la vida, en medio de establecer cuáles serían esas formas, y sin contar las circunstancias del diario vivir, con todo esto podemos perdernos en el universo de opciones posibles, muchas de esas opciones están conectadas con nuestra historia personal y como en nuestras familias se transmitió, el valor de dar y recibir.
No sé si esto también les pasa a ustedes, pero en mi caso y en el de muchos conocidos hemos crecido escuchando afirmaciones como “es mejor dar que recibir”, o “la modestia es una gran virtud”, una serie de afirmaciones que terminan convirtiéndose en creencias que nos entrampan en el desequilibrio interno, y generan relaciones caóticas, en esta postura en donde se sobrevaloran al dar y restan valor al recibir.
Esto hace que a muchas personas les cueste recibir atenciones, cuidados, favores e incluso un simple cumplido, por no parecer arrogantes, presuntuosas o superiores. Se sienten incómodas, avergonzadas e impedidas a justificarlo automáticamente, a quitarle valor, o a responder ofreciendo dar algo a cambio, en vez de simplemente aceptar y agradecer.
A la larga, nadie aprecia a un “dador nato” y tristemente este termina desgastándose y sintiéndose vacío, muchas veces lo que hace que alguien esté tan conectado con el dar; y ojo, ser un dador es absolutamente positivo; pero aquí quiero hacer especial énfasis en que muchas veces hay seres maravillosos, que terminan siendo incluso abusados cuando no existe equilibrio en dar y recibir.
Cuando alguien no sabe o no puede recibir, está muy relacionado con la autoestima, y la capacidad para sentirse merecedor o merecedora de eso que le entregan.
La contracara la posee un “recibidor nato”, nadie soporta darle perpetuamente a un personaje de estos, que se encuentran en permanente estado de carencia y demanda del otro (llámese familia, pareja, amigos…).
Quiero también hacer la diferencia entre un recibidor nato y una persona que solicita ayuda, la clave está en que el recibidor nato por lo general esta en una posición de victima permanente, e incluso considera una ofensa el hecho de que alguien no aporte a su necesidad desde sus expectativas, las cuales nunca serán satisfechas hagas lo que hagas.
Alguien que solicita ayuda simplemente expresa su crisis y acepta desde el amor y la gratitud lo que se le entrega, aunque esto sea solo tu presencia y apoyo emocional, esta persona sabe que debe hacerse responsable de situación, y solo busca una mano solidaria que acompañe; mas no asume que es obligación absolutamente nada.
Te invito a revisar como funciona tu dar y recibir, te voy a dejar algunas preguntas para guiar tu exploración y saber cuál es el patrón predominante en tus relaciones:
- ¿Dar o recibir?: ¿Con cuál te sientes más cómoda (o)?
- ¿Qué ha estado motivando tu dar?: ¿Miedo a estar sola(o)? ¿Necesidad de controlar la dinámica de la relación? ¿El evitar ser abandonada(o)?
- ¿Una manera de probar tu valor a otros? ¿Necesidad de ser indispensable?
- ¿Qué ha estado motivando tu recibir?: ¿Comodidad? ¿Ensimismamiento?
- ¿Vergüenza? ¿Timidez? ¿Un sentido de falta de merecimiento?
Trata de ser lo mas transparente y real contigo al momento de responder, así que, si lo haces en intimidad mucho mejor, recuerda que el propósito es recuperar tu equilibrio en tu dar y recibir.
Todo puede transformarse si así lo deseamos, teniendo esto presente, podemos fortalecer y mejorar esas áreas en nosotros mismos que requieren de nuestras decisiones y acciones para incorporar el cambio y recuperar el balance.
Para el dador nato es importante cultivar el autoregular el impulso de dar y esperar a que ese otro solicite su ayuda. El otro punto fundamental es practicar el “pedir y recibir”, conscientemente dos veces al día durante un mínimo de 30 días. No tiene que ser algo extraordinario, algo simple como pedir o recibir una información, pedir y/o recibir que te ayuden a cargar algo, que te inviten a un café, que te lleven a alguna parte.
La idea es atreverte a pedir y/o recibir cosas que normalmente no pedirías. Y lo ideal es que lo hagas de manera repetitiva, para que incorpores un aprendizaje que te acerque a ese equilibrio en tu experiencia.
Para los recibidores natos también hay tareas, entre estas esta que de igual forma, de manera consciente durante mínimo 30 días, practiques el prestar atención a lo que sucede a tu alrededor y a las oportunidades que hay para ayudar y/o dar a alguien.
Pueden ser cosas muy sencillas como: ceder tu asiento o tu turno, llamar a alguien por teléfono que sabes tiene una necesidad, y preguntarle si hay algo que tú puedas hacer para ayudar. Y sobre todo entender lo que ese otro necesita, sin imponer tu parecer, solo acompañando y practicando el dar.
Así que poder determinar en qué lugar estamos y que hemos incorporado en nuestra experiencia de vida nos permite saber que el secreto es vivir en equilibrio en nuestro dar y recibir, es lo que crea relaciones sanas de correspondencia y reciprocidad. Vas a darte cuenta de que dar y recibir son polos de una misma energía de intercambio que al estar en equilibrio, fortalecen todas nuestras relaciones; partiendo con la que tienes contigo, este balance trae a nuestra experiencia de vida bienestar emocional, amor propio y felicidad.
Espero que encuentres tu equilibrio en este dar y recibir en ti, un fuerte abrazo a tu alma.



