Hoy les vamos a contar 10 pasiones de los Alemanes explicando brevemente cada una de ellas para que estén preparados cuando visiten este hermoso país del cual hemos hablado bastante de las ventajas y desventajas que tiene el viajar y vivir en este territorio.
La cerveza: Para los alemanes la cerveza es como para nosotros los jugos de frutas. En promedio se consumen cerca de 150 litros por persona cada año, es decir 12,5 litros mensuales por persona. Sólo los checos beben más cerveza que los alemanes. Y son muy hábiles y creativos para abrir una botella cuando no cuentan con un destapador.
El papeleo: A pesar de la digitalización, los alemanes escriben casi todo a mano y luego lo transcriben en el computador. En promedio, se utilizan 250 kilos de papel por persona al año. Las carpetas archivadoras son una invención alemana. Si, en mi primer día de trabajo me dieron una para tener las copias impresas de la información más importante de cada uno de mis pacientes, aunque la tenga en el computador.
Las rebajas: No obstante el factor más importante para los alemanes a la hora de comprar algo que realmente necesitan es la calidad de los productos, y son muy exigentes con ello, las tiendas de descuentos atraen a personas de todas las clases sociales. Los alemanes compran cosas que no necesitan cuando están en promoción y se sienten felices porque creen haber ahorrado unos euros. Después de unos meses les estorbarán en su casa y las regalarán. Hay incluso algunos que se dedican a buscar rebajas, se les dice “Schnäppchenjäger” (cazadores de gangas). Y la expresión “Geiz ist geil!” (la tacañería es sexy) es parte de la cultura popular.
Los viajes: Si usted está en una zona remota del planeta y se topa con un sólo turista, lo más probable es que sea un alemán. La mayoría de mis amigos alemanes han viajado por los cinco continentes. Pero, aunque a los alemanes les apasiona viajar, muchos de ellos tienden a visitar una y otra vez los mismos sitios. Como muestra, la isla de Mallorca, la que visitan más alemanes que españoles.
Schrebergärten, (colonias de jardineros): Los alemanes no son alemanes sin un jardín. Si un alemán se queda en la ciudad durante todo el verano, lo más probable es que tenga un huerto –lotes de tamaño variable dotados con una pequeña cabaña– en una de las 1,4 millones de colonias de jardineros que existen en el país alrededor de las ciudades. Allí pueden dedicarse a sus cultivos con relativa libertad. Esos huertos están estrictamente regulados y cada colonia tiene sus propias normas.
La cultura del cuerpo libre: El movimiento nudista alemán fue pionero en todo el mundo: éste surgió a finales del siglo XIX en el seno de clubs que promovían la “Freikörperkultur” o FKK (la cultura del cuerpo libre). Eso contribuyó a debilitar el tabú en torno a la desnudez, sobre todo aunque no exclusivamente en el este de Alemania y no solamente en los campos nudistas. En las ciudades hay clubes nudistas a donde se puede ir en familia.
La obediencia a las normas de tránsito: Usted puede cruzar la calle con el semáforo en rojo, si no hay coches en la cercanía. Pero no se sorprenda si, al hacerlo, un alemán le grita “¡Luz roja!” Esa infracción es particularmente mal vista, por ser un mal ejemplo, en especial cuando los niños son testigos de ella. Y está penalizada con fuertes multas.
La Stammtisch: Originalmente, el término “Stammtisch” aludía a la mesa de un local que solía estar reservada para que los clientes regulares jugaran cartas o discutieran a sus anchas sobre política como si estuvieran en sus casas. Dada la poca sofisticación de esas tertulias, la palabra adquirió una mala reputación. No obstante, ese es el nombre que reciben los encuentros periódicos más disímiles. Lo que nosotros llamaríamos «la mesa de hablar paja».
Tatort: Casi todos los domingos alrededor de diez millones de alemanes sintonizan la serie de televisión “Tatort” (“Escena del crimen”), que se transmite sin pausa desde 1970. Las cadenas públicas regionales se turnan en la producción de los episodios; de ahí que los casos policiales presentados tengan lugar en distintas ciudades. Ver la serie es más divertido en grupo y, de ser posible, en un bar.
Café y torta: La tradición de “Kaffee und Kuchen” invita a los alemanes a tomar café y comer torta todas las tardes, con la puntualidad con que un británico toma su té; pero muchos limitan su consumo a los fines de semana. Casi todo se celebra con café y torta, desde un matrimonio hasta un cumpleaños. En Alemania, la persona que cumple años es la que debe llevar su torta para celebrar.



