La llegada del Presidente de la República Iván Duque Márquez al municipio de Majagual, Sucre, luego de tantas suplicas por parte de los pobladores por fin se había hecho realidad; la iniciativa liderada por el Gobernador en busca de una solución definitiva a las inundaciones que tanto daño le hacen al pueblo sucreño estaba a punto de ser anunciada y una ola de esperanza se extendió por las macondianas e inundadas veredas que desde hace más de un mes sufren la embestida del rio Cauca.
Luego de recorrer 4 horas a lomo de caballo don Ezequiel llegó hasta el casco urbano donde se encontraba instaurado el Puesto de Mando Unificado desde donde la primera autoridad de los colombianos se dirigiría al pueblo anunciando ayudas en vivienda, restitución de cultivos y estructuración de proyectos para recuperar a una región que lo ha perdido todo por culpa de las inundaciones.
A pesar de que no lo dejaron entrar porque era una reunión para los “lideres” y no para la gente de a pie “Don Zeque” como lo llaman cariñosamente, no perdía la esperanza de escuchar alguna cosa que aliviara su expectativa.
Su espera termino cuando entrada la tarde y en medio del sol sabanero fue anunciado a viva voz que para el 20 de noviembre está planeado terminar el cierre de chorro de “cara e gato” que aún sigue vertiendo miles de litros de agua blanca que arrasa con todo a su paso sumiendo esta tierra en pobreza y miseria; además por parte del ministro de hacienda se prometieron incentivos para los agricultores y ampliación de los plazos hasta de tres años en los pagos de los créditos a los bancos que sin importar el estado de catástrofe seguirán cobrando intereses y embargando tierras para suplir sus cuotas.
El anuncio que causó aplausos en las recónditas veredas de esa zona del país, fue la inversión de 2.5 billones de pesos para construir una obra estructural sobre la margen izquierda del rio que incluye diques, compuertas, protección de cascos urbanos, limpieza hídrica y recuperación ecológica; un proyecto ambicioso que en 4 fases espera ser ejecutado durante 6 años buscando erradicar el problema de fondo que carcome la economía y el desarrollo de la Región Mojana.
Pero como estamos en Colombia, en nuestra costa norte, la tierra de la parapolítica, del cartel de la hemofilia, la toga y el chance permeada por una corrupción latente que al reactivarse es el sitio ideal para que los caciques de dudosa reputación puedan crear elefantes blancos y “amangualar” con promesas el orden político de la región; inmediatamente después del anuncio el pueblo se empieza a cuestionar sobre el cómo, cuándo y de qué manera se ejecutaran cada uno de estos proyectos, además de las manos ocultas que adjudicaran contratos y pagarán favores políticos.
En los próximos meses inicia la carrera política por los principales cargos públicos y sin temor a equivocarme el Dique de la Mojana será el caballo de batalla en la lucha de los clanes politiqueros en su afán de ganar adeptos para lograr acaparar las alcaldías y gobernaciones de la región.
Con la partida del Presidente quedó tendido un manto de dudas sobre el manejo del proyecto, articulación de los departamentos comprometidos, flujo de recursos y el papel de la ciudadanía que no pudo manifestarse ante el presidente. Como dijo mi abuela “amanecerá y veremos” porque en esta tierra donde los oportunistas pescan en rio revuelto “el tuerto será el rey en medio de los ciegos”.

