La Parresía, es una conducta fundamental, asociada a la ética y a la política. De origen griego (decirlo todo), es poco utilizada, debido a la ignorancia de muchos y al miedo de otros, que acojonados ante tanta barbarie, prefieren ignorarla o modificar el lenguaje de la virtud de la verdad, tomando una actitud pasiva ante los discursos políticamente correctos, que empequeñecen la libertad de expresión, mediante una alocución donde se dice lo que se piensa, sin necesidad de ofender o maltratar de palabra, a un contrario, aunque saque a la luz sus bulos o su descarada forma de mentir o de actuar.
El concepto parresía fue mencionado por Socrátes o Platón. En la edad Media, se le dio un significado despectivo. En lugar de la acepción de franqueza, se explicó cómo hablar sin pensar, decir por decir etc.
Michel Foucault, filósofo francés, recuperó el significado esencial de la parresía y se ocupó de este concepto en profundidad, en especial en sus obras El gobierno de sí y de los otros, El coraje de la verdad y Discurso y verdad. En la actualidad, este concepto está en el espíritu de muchos movimientos de protesta.
Cuando La verdad descubre lo que por conveniencia pretende dejarse oculto, se torna peligrosa. Las verdades incomodan, ya que descorren el velo de lo oculto, haciendo que se destape la realidad. Un gran inconveniente, para los marrulleros del poder, quienes se vuelven despiadados con quienes han desafiado sus mentiras con el arma de la parresía, o sea, de la palabra franca y verdadera.
Es entonces, cuando estos sujetos, mal llamados representantes del pueblo, se valen del asedio, el descrédito, la persecución o el ostracismo, para apabullar a quienes los han delatado y que según ellos, están obligados a pagar con la vida o con otra de sus salvajadas, por hablar, por destapar, por haber dicho. De allí que la parresía, trate de un tipo de franqueza que demanda coraje.
Cuando se ejerce el poder de manera tiránica, hablar con la verdad es un peligro, ya que se va en contra de las mayorías o se desmiente un discurso dictatorial. Este poder se puede extrapolar a la familia, al trabajo o a pequeños núcleos sociales.
La parresía, no se trata de hablar por hablar, se trata de hablar con la verdad y los que no quieren escuchar, llevados por el miedo, se esconden como el avestruz y prefieren olvidar que la palabra, es el coche que nos conduce a lo cierto, que nos abre un camino en positivo, ya que se adquiere un compromiso y una voluntad de ser y hacer valer la honestidad.
Según la filósofa Judith Butler, en su obra “Sin miedo formas de resistencia a la violencia de hoy, indica que la parresía puede ser ejercida de forma colectiva. En el mundo actual hay personas que se agrupan en torno a una verdad común, se enfrentan a los gobiernos y ejercen la resistencia a partir de la palabra.
La parresía, según otros filósofos, debería ser ejercida, en el mundo actual, sobre todo por los periodistas. Sin embargo, esta circunstancia en la mayoría de los casos, no es así. La función de la parresía, no es la del desafío, si no la de combatir la mentira mezquina con la franqueza.

