En un operativo conjunto entre la Armada de Colombia, el Ejército Nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, se logró ubicar y destruir tres laboratorios ilegales de procesamiento de pasta base de coca en el departamento del Cauca, una de las principales regiones del país afectadas por el narcotráfico. Este exitoso procedimiento tiene como objetivo interrumpir las cadenas de producción y distribución de sustancias ilícitas que afectan tanto la seguridad del territorio como la salud de las comunidades locales.
Los operativos se realizaron en dos importantes puntos de la región: el municipio de Timbiquí y el de Guapi, ubicados en el Pacífico caucano. En Timbiquí, específicamente en las zonas de El Charco y Vista Hermosa, las fuerzas armadas destruyeron dos laboratorios artesanales que, según informes, contenían una amplia cantidad de insumos líquidos y sólidos para la fabricación de cocaína, así como una significativa cantidad de hoja de coca. En total, se incautaron 600 galones de gasolina procesada, 90 galones de ACPM (aceite diésel), 150 galones de base de coca y 750 kilogramos de cemento, que se utilizaban en la producción de la droga.
El segundo hallazgo se produjo en el sector de Sansón, en Guapi, donde fue localizado un tercer laboratorio que contenía 130 galones de gasolina procesada, además de 150 kilogramos de cal, cemento y nitrato de amonio, elementos utilizados en el procesamiento de la droga. En este laboratorio también se incautaron 625 kilogramos de hoja de coca, así como maquinaria y materiales necesarios para la elaboración de sustancias ilícitas.
Estos laboratorios, según fuentes militares, pertenecerían al Grupo Armado Organizado Residual (GAOr) E30 “Rafael Aguilera”, una estructura criminal que opera en la región del Pacífico caucano y se dedica principalmente a la producción y comercialización de cocaína. Esta organización, que sigue representando una amenaza significativa para la estabilidad de las comunidades locales, continúa siendo uno de los principales actores del narcotráfico en el país.
El material incautado fue destruido de manera controlada en el lugar, siguiendo los protocolos establecidos por las autoridades, lo que evita el riesgo de que dichos insumos sean utilizados nuevamente en la fabricación de estupefacientes.



