En el corazón de la Ciénaga de Mallorquín, un paraíso natural rodeado por la belleza serena del agua y la fauna, surge una iniciativa que fusiona sostenibilidad, turismo y desarrollo local. Se trata del proyecto «Las Curramberas», una propuesta innovadora que busca transformar la vida de las comunidades ribereñas a través del ecoturismo y la economía sostenible.
“Las Curramberas” es mucho más que una simple actividad turística; es un proyecto productivo que beneficia directamente a las comunidades de pescadores, ofreciéndoles nuevas alternativas económicas, sin comprometer la integridad del ecosistema. De la mano de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), este proyecto tiene como objetivo promover el turismo responsable en una de las zonas más biodiversas de la región, mientras se fomenta el respeto y la conservación del entorno natural.
En el marco del proyecto, se entregaron dos embarcaciones artesanales, denominadas “Currambera La Cangrejera” y “Currambera El Playero Come Jaiba”, que se distinguen por su bajo impacto ambiental. Estas embarcaciones son autopropulsadas por motores fuera de borda de 20 hp, con el respaldo de remos para ayudar en los recorridos. Con 9 metros de longitud y 2,60 metros de ancho, las embarcaciones tienen capacidad para 22 personas, ofreciendo una experiencia de navegación cómoda y responsable con el medio ambiente.
El recorrido por la Ciénaga de Mallorquín en «Las Curramberas» es una invitación a sumergirse en la naturaleza y entender la importancia de su conservación. Los turistas pueden disfrutar de un recorrido de aproximadamente una hora, comenzando en el muelle del sector La Playita (Aulas Ambientales). Durante el trayecto, los visitantes recibirán una charla sobre la biodiversidad local, las prácticas sostenibles en la región y la relevancia de la ciénaga en la vida de la comunidad. Además, el recorrido incluye una parada en el Ecoparque y la Punta de Félix, así como un punto de siembra de mangles, un esfuerzo clave en la recuperación de los ecosistemas.
El proyecto «Las Curramberas» no solo busca atraer turistas, sino también mejorar la calidad de vida de las 60 familias vinculadas a las cooperativas “Playero Come Jaiba” y “La Cangrejera”. Al ofrecerles una alternativa sostenible a la pesca de subsistencia, se fomenta la diversificación de actividades económicas que promuevan la conservación del entorno sin dejar de lado el desarrollo social y económico de la región.
Además, las embarcaciones están completamente registradas y cuentan con la patente de navegación, lo que garantiza la seguridad de los turistas y el cumplimiento de las normativas establecidas por el Ministerio de Transporte.
Este proyecto marca un paso importante en la consolidación del ecoturismo como un pilar fundamental para el desarrollo socioeconómico de la Ciénaga de Mallorquín en Barranquilla. La iniciativa no solo promueve la sostenibilidad, sino que también resalta la importancia de preservar los recursos naturales, que son el atractivo principal de la región, mientras se impulsa el bienestar de las comunidades locales.
«Las Curramberas» es un ejemplo de cómo la colaboración entre organizaciones ambientales, pescadores y autoridades locales puede crear un modelo de desarrollo inclusivo, respetuoso con el medio ambiente y beneficioso para todos. Con esta apuesta por el ecoturismo, la Ciénaga de Mallorquín se proyecta como un destino turístico de excelencia, donde la naturaleza, la cultura local y la sostenibilidad se unen en una experiencia única para los visitantes.
En el extremo norte de Barranquilla, donde el río Magdalena se encuentra con el mar Caribe, se extiende la Ciénaga de Mallorquín, un cuerpo de agua costero de 7,4 km². Este ecosistema, rodeado por los barrios Las Flores y el corregimiento La Playa, es el pulmón verde de la ciudad y un santuario de biodiversidad.




