Con ánimo de entrar en polémica, quiero referirme a la reciente muerte de José Mujica, expresidente de Uruguay, y a la reacción de la senadora María Fernanda Cabal, quien se limitó a decir: “Guerrillero es guerrillero”. Una frase prepotente y despectiva, dicha con la arrogancia que la caracteriza. Cabal ignora —o decide ignorar— que ese “guerrillero” fue una figura internacional admirada incluso por líderes que acudían a su humilde finca a consultarlo. Mujica fue esencialmente campesino, agricultor, ministro de Ganadería, y un político que renunció a los lujos del poder para vivir con coherencia.
En contraste, la senadora Cabal ha sido más conocida por declaraciones frívolas que por aportes sustanciales al país. Hace poco, en una entrevista, confesó que se casó con José Félix Lafaurie “porque era un hombre rico”. Hace parte de un Congreso ampliamente cuestionado por su mediocridad, y no dudó en aplaudir la entrada del senador Ciro Ramírez tras su liberación por la Corte, sin importar los escándalos que lo rodean.
Cabal pertenece al Centro Democrático, partido liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien enfrenta un proceso judicial por soborno y manipulación de testigos. Hoy ella es una de las precandidatas presidenciales de esa colectividad, junto a Paloma Valencia y Miguel Uribe Turbay.
Pero, ¿Cuáles son los méritos reales de María Fernanda Cabal para aspirar a la presidencia de Colombia? ¿Qué ha hecho en el Congreso que beneficie al pueblo? ¿O su interés se limita a pasar a la historia como la primera mujer presidenta del país?
Es una mujer locuaz que emite opiniones superficiales y ofensivas. Basta recordar cuando se refirió a las víctimas del conflicto armado como “vagos” y les dijo que “estudien”, o cuando afirmó que Gabriel García Márquez “debería estar en el infierno junto a Fidel Castro”, negando incluso la masacre de las bananeras narrada en Cien años de soledad.
Además, hay denuncias de que grupos de funcionarios públicos, investigados por constreñimiento y corrupción, exigían votos a favor de la senadora como condición para entregar contratos. Los colombianos debemos tener claro que Cabal representa la misma clase política que ha gobernado este país durante más de 200 años, llevando a Colombia a ser el segundo país más desigual del mundo.
Por eso, ni ella, ni Paloma Valencia, ni Miguel Uribe Turbay tienen posibilidades reales de llegar a la presidencia, y menos si la justicia condena al jefe de la manada, el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
José Mujica, el guerrillero, y Gabriel García Márquez, el escritor, brillaron tanto en vida que eclipsan a María Fernanda Cabal por su pequeña estatura intelectual.



