Quienes llevamos en el corazón el orgullo profundo por el soldado de infantería del Ejército Nacional de Colombia, sabemos que no hablamos de un uniforme, sino de un espíritu. De ese soldado que no pide nada y lo entrega todo; que avanza con el fusil cruzado como símbolo eterno de fuerza, disciplina y honor; que honra con su vida la frase que nos identifica y define: “La Infantería es el hombre, y esta prevalecerá mientras el hombre exista sobre la faz de la tierra”.
A ellos, desde 724 NOTICIAS – HÉROES EN LA MEMORIA, les enviamos un mensaje de gratitud, respeto y mil bendiciones. Porque su sacrificio silencioso sostiene a esta patria.
Este 9 de diciembre, el Ejército Nacional celebra con legítimo orgullo los 201 años del Arma de Infantería, esencia y columna vertebral de nuestras victorias militares. No es una conmemoración más: es la memoria viva de una historia escrita con sangre, sudor, lágrimas y amor por Colombia.

El Arma de Infantería nació el 9 de diciembre de 1824, al calor glorioso de la Batalla de Ayacucho, cuando el genio militar del general José María Córdova selló definitivamente la independencia de Suramérica. Desde ese instante, la Infantería dejó de ser solo un brazo armado: se convirtió en un espíritu moral, en el corazón que nos permitió nacer como nación.
Córdova —héroe de Boyacá, Pichincha y Ayacucho— entendió que la Infantería era más que una formación militar: era un credo. Un credo de convicción, disciplina, sacrificio y honor. Sabía que la Infantería siempre sería: la primera en entrar, la última en salir, la primera en avanzar, en combatir, en caer… pero también, la primera en levantarse.
Ese legado sigue vivo en cada infante que pisa territorio colombiano, en cada soldado que sirve sin esperar aplausos, que entrega su vida sin reclamar premio.
- Un homenaje desde el Batallón de Infantería Liviana N.º 33 JUNÍN
Hoy, desde el Batallón de Infantería Liviana N.º 33 JUNÍN de la Decimoprimera Brigada en Montería, bajo el Comando del Teniente Coronel Jair González Martínez y del Brigadier General Eduardo Alberto Arias Rojas, elevamos un homenaje sentido a los hombres y mujeres que portan con orgullo los fusiles cruzados.
- A los soldados que enfrentan sol, lluvia, miedo y distancia en los rincones más remotos de Colombia.
- A quienes cargan el fusil no como un instrumento de destrucción, sino como un escudo de paz.
- A los oficiales y suboficiales que guían con liderazgo moral.
- A los veteranos que guardan en el alma cicatrices de honor.
- A los héroes que ya no están, pero cuya memoria ilumina la senda de quienes continúan el paso.
En cualquier ejército del mundo —Colombia, Estados Unidos, Israel, Francia, Corea o Reino Unido— el soldado de infantería representa la esencia del compromiso militar. Es quien duerme bajo la lluvia, quien marcha kilómetros con el peso de su equipo y la carga moral de proteger vidas, quien enfrenta al enemigo de cerca, con temple de acero, quien sigue avanzando cuando fallan las comunicaciones, cuando no hay apoyo aéreo, cuando no entran los blindados. Ese soldado es la continuidad del combate y la garantía de la victoria.
201 años en primera línea
La Infantería ha enfrentado a lo largo de nuestra historia a invasores, insurgencias, guerrillas, narcoterroristas y estructuras criminales. Siempre presente. Siempre firme. Siempre en primera línea. Cuando la Patria ha pedido un sacrificio adicional, la Infantería no ha negociado su deber: lo ha cumplido.
Para muchos colombianos, especialmente en las zonas más apartadas, la Infantería ha sido mucho más que una unidad militar: ha sido la presencia del Estado donde nadie más llegaba. Ha sido protección, compañía, esperanza. Muchos niños de nuestras montañas aprendieron a confiar en un país al ver llegar a los infantes. Ese recuerdo sigue vivo en la memoria del pueblo.
- Evolución tecnológica, esencia intacta
201 años después, el Arma de Infantería sigue transformándose: del fusil de chispa a sistemas avanzados, de tácticas en línea a operaciones aeromóviles, de la marcha forzada a la movilidad estratégica, pero su esencia permanece intacta: fuerza moral, espíritu de combate, disciplina férrea y amor profundo por la patria.
Ser infante: más que un oficio, una fe
- Fe en los valores que valen la vida.
- Fe en una Patria que merece ser defendida.
- Fe en que la libertad se sostiene con sacrificio.
- Fe en que la bandera no adorna: inspira.
Hoy, elevamos un saludo sentido:
- A cada infante activo.
- A cada veterano que sigue siendo soldado en su alma.
- A cada familia que sostuvo la retaguardia moral.
- A nuestros héroes caídos, que descansan en tierra patria y siguen alumbrando el camino de la Infantería.
Desde el Batallón JUNÍN, enviamos un abrazo fraterno a todos los soldados de Infantería a lo largo del país. A ustedes, que cada día honran el lema: Paso de Vencedores. ¡Gloria al Arma de Infantería del Ejército Nacional de Colombia! ¡Gloria a los soldados infantes, ayer, hoy y siempre! 201 años de honor, 201 años de sacrificio, 201 años de Patria.


