El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes expidió la Resolución 0659, mediante la cual declara el Paisaje Cultural Fortificado de Cartagena de Indias como Bien de Interés Cultural (BIC) del ámbito nacional, y adopta oficialmente su Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP), una herramienta clave para garantizar su conservación, uso sostenible y proyección hacia el futuro.
Se trata de una declaratoria sin precedentes: 43.729 hectáreas que integran bahía, ecosistemas naturales, fortificaciones militares, caminos ancestrales, contextos arqueológicos y prácticas culturales vivas de ocho comunidades locales, consolidando uno de los paisajes culturales más complejos y valiosos del Caribe y de Colombia.
El Paisaje Cultural Fortificado no es un vestigio del pasado, sino un territorio en permanente evolución. Abarca más de 20.000 hectáreas continentales y 23.000 hectáreas marítimas, extendiéndose desde Punta Canoas hasta la isla de Barú, incluyendo la Bahía de Cartagena, la Ciénaga de la Virgen y los sistemas de caños y lagunas que históricamente articularon la defensa, el comercio y la vida cultural de la ciudad.
La declaratoria amplía la protección otorgada por la Unesco en 1984, cuando Cartagena fue inscrita como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad, extendiendo ahora el cuidado patrimonial a la totalidad de la bahía y su entorno insular.
Con esta resolución también se adopta el primer Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) diseñado para un paisaje cultural en el país, un instrumento construido de manera participativa y comunitaria, que articula la normativa nacional con las realidades sociales, culturales y ambientales del territorio.
La ministra de las Culturas, Yannai Kadamani, destacó que este avance va mucho más allá de un documento técnico. “Aquí se está garantizando la memoria, la apropiación y la difusión de una identidad: la identidad caribeña”, afirmó, resaltando el papel fundamental de artistas, cultores, sabedoras y comunidades que han protegido este patrimonio incluso frente a un turismo muchas veces depredador.
El proceso de investigación interdisciplinaria, desarrollado entre 2019 y 2022, permitió identificar 23 conjuntos arquitectónicos asociados al sistema defensivo colonial, así como 259 bienes muebles inventariados, entre cañones, esculturas, escudos y piezas documentales.
El territorio alberga además 40 sitios con contextos arqueológicos terrestres y subacuáticos, que evidencian el papel estratégico de la bahía como eje de defensa, intercambio comercial y circulación cultural, junto con 10 lugares de memoria, espacios donde las comunidades reconocen y resignifican su historia colectiva.
A este legado monumental se suman manifestaciones del patrimonio inmaterial, como la pesca artesanal, la cocina tradicional, la carpintería de ribera y otros oficios ancestrales, en diálogo permanente con los ecosistemas estratégicos de la bahía y sus islas.
Esta convergencia convierte al Paisaje Cultural Fortificado de Cartagena en un patrimonio vivo, donde naturaleza, historia y cultura se entrelazan con la vida cotidiana de comunidades como Manzanillo del Mar, Tierrabomba, Punta Arenas, Caño del Loro, Bocachica, Ararca, Santa Ana y Barú.
El nuevo PEMP se consolida como el primer instrumento de gobernanza compartida para un territorio habitado y diverso, garantizando reglas claras para su protección, uso responsable y sostenibilidad. Con esta declaratoria, Cartagena no solo protege sus murallas y fortificaciones, sino que defiende su memoria, su identidad y su relación histórica con el mar y la bahía.

