Uno de los artistas más emblemáticos e influyentes de la música latina ha anunciado su retiro definitivo de los escenarios en este 2026. Ante esta decisión, resulta inevitable afirmar que en la salsa existe un antes y un después de Rubén Blades.
Aquel joven panameño que estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Panamá tenía la mirada puesta en Estados Unidos. Al llegar, se presentó en Fania Records con la intención de abrirse camino como cantante. No lo contrataron como artista, sino como empleado en la oficina de correo. Sin embargo, su convicción era más fuerte que cualquier obstáculo.
A cada director musical que pasaba por el sello se le presentaba como cantante. Durante un tiempo nadie le prestó atención, hasta que Ray Barretto le dio la oportunidad de grabar. De esa colaboración surgieron dos álbumes que marcaron el inicio de su ascenso.
Cuando leí que Rubén Blades anunciaba su retiro, comencé a escribir estas líneas. En plena redacción, la radio interrumpió con otra noticia devastadora: la muerte de Willie Colón. De inmediato mi mente fue invadida por una narrativa inevitable que entrelazaba los nombres de Héctor Lavoe, Willie Colón, Rubén Blades y Johnny Pacheco, pilares de una época irrepetible.
Héctor Lavoe no simpatizaba inicialmente con Willie Colón, cuya agrupación competía con la suya. Pero Johnny Pacheco, además de extraordinario músico, poseía un instinto infalible para detectar el éxito. Fue él quien logró unir a Lavoe y Colón. De esa alianza surgieron himnos como Che Che Colé, La Murga, Aires de Navidad y El Cantante. Esta última, escrita por Rubén Blades, fue cedida a Lavoe porque retrataba con crudeza la realidad que atravesaba el llamado “Cantante de los Cantantes”.
Mientras Héctor luchaba contra las adicciones que marcaron su vida, Willie Colón y Rubén Blades comenzaron a consolidar una sociedad artística que cambiaría el rumbo de la salsa. El 7 de octubre de 1977 lanzaron Metiendo Mano, un álbum que incluía canciones como Plantación Adentro y Pablo Pueblo. Era el inicio de una nueva narrativa dentro del género: urbana, crítica y profundamente latinoamericana.
Luego llegarían las giras multitudinarias y los éxitos radiales. Pedro Navaja y Plástico se convirtieron en referentes de una salsa con conciencia social. El álbum Siembra es considerado el disco más vendido en la historia del género y significó una transformación estética y temática que proyectó la salsa a una dimensión global.
Durante siete años, Rubén y Willie compartieron escenario y estudio, dejando una huella indeleble. Después cada uno siguió su propio camino. Rubén Blades consolidó su perfil de cronista social con temas como Buscando América y Decisiones, reafirmando su compromiso con las realidades del continente.
Willie Colón, nacido en Nueva York el 28 de abril de 1950, de ascendencia puertorriqueña, ingresó a Fania Records a los 17 años y se convirtió en uno de los trombonistas, productores y líderes más influyentes del movimiento salsero. “El Malo del Bronx” no solo redefinió el sonido del trombón en la salsa, sino que ayudó a construir una identidad musical que cruzó fronteras.
Con la partida de Willie Colón, la salsa pierde a un músico extraordinario y a uno de los arquitectos de su expansión mundial. Y con el retiro de Rubén Blades, se cierra un capítulo histórico de la música latina. Lo que permanece es un legado monumental: canciones que narraron la vida de los barrios, las luchas sociales y las contradicciones humanas con una fuerza poética que aún resuena.



