Mientras los ciudadanos pagan durante años, un círculo de aliados acumula contratos y levanta serias dudas sobre transparencia.
Es una realidad que el cartagenero promedio es incauto y desinformado. Me perdonarán los sensibles a la crítica, pero no hay otra manera de expresarlo cuando, en sus propias narices, el alcalde Dumek Turbay Paz le ha entregado la mayoría de la multimillonaria contratación de obras a empresas de sus amigos que tienen antecedentes de cuestionamientos y demoras. Y ni mencionemos los costos excesivos de esas obras.
Parece que muchos no computan que los $1,5 billones de pesos salen de sus bolsillos, que estarán endeudados por unos 15 años y pagando obras de mala calidad, pobre planeación y diseños y con costos excesivos; y que, en conjunto, todo esto es un fuerte indicio de corrupción.
Se me ocurre que quizás están muy agobiados tratando de sobrevivir en medio del desempleo rampante que se olvidan de lo fundamental. Algunos, incluso, están dispuestos a sacrificar sus principios. ¿Cuándo sería la última vez que alguno de esos cartageneros incautos se habrá preguntado de dónde sale el dinero que Dumek Turbay usa para mantener su estilo de vida si tenemos en cuenta que siempre ha sido un servidor público y que ni él ni su esposa heredaron ninguna fortuna?
Lo que he venido develando desde el 2024 sería solo la punta del iceberg: ocho clanes (Morales, Sedán, Barranqueño, el de los Sisbenizados, Porras, Pavy, Díaz y el de la Chepacorina), decenas de personas involucradas y casi setenta empresas cercanas a Turbay orbitando alrededor de la contratación de la Alcaldía de Cartagena. Lo mismo para la Gobernación de Bolívar.
¿La sociedad cartagenera está ya tan contaminada que se resignaron a ser gobernados por gente tan cuestionada? Y si existe, ¿Cuál será el punto de inflexión o detonante que haga que los cartageneros entiendan que eso no es ni debería ser aceptado normal bajo ninguna circunstancia?
Es que, precisamente, uno de los objetivos de mis columnas es contar antecedentes detallados para que los ciudadanos se enteren de quiénes son las personas que han estado haciéndose de las contrataciones públicas por años y que, hasta ahora, la mayoría habían pasado desapercibidas. Varios de ellos se han convertido en los nuevos ricos de la ciudad, mientras otras empresas locales padecen.
Esto no es nuevo. Por ejemplo, cuando fue gobernador, Turbay les adjudicó un contrato a las empresas Constructora Caribe Siglo XXI SAS e Isabella David Ingeniería SAS de Leonardo Jalil David Orosgoitia, quien estuvo preso hasta octubre de 2018. Ese solo hecho debería decirle todo lo que los cartageneros necesitan saber acerca del carácter del actual alcalde.
Y si eso no es suficiente, hoy les traigo el caso de cómo Jairo Alfonso Duque Paredes, miembro del llamado Clan de la Chepacorina y amigo de Lidio García y Dumek Turbay, obtuvo varios contratos cuando este último fue gobernador (2016-2019), con la anuencia de Miguel Torres Scaff, quien fungía como gerente de Aguas de Bolívar en ese entonces.
Para los que no saben, Torres Scaff es sobrino político del condenado por parapolítica Vicente Blel Saad y primo de la senadora Nadia Blel Scaff y del exgobernador Vicente Blel Scaff. Sí, aunque ahora parece que tienen una pugna por el control del poder político del departamento de Bolívar, los Blel y los Turbay históricamente han sido bastante cercanos.
Duque Paredes y su familia controlan actualmente siete compañías: JD International Group SAS, Eco Construcciones JD SAS Zomac, Construcciones Efao SAS, Dukol SAS, Luxdrive Experience SAS, C.I. Dukolier Trading Ltda y Dukolier Investment LLC (registrada en Miami, EE.UU.). Además, Duque Paredes aparece como representante legal de una de las empresas del Clan Díaz: Tecniconstrucciones TBC SAS Zomac.
Como mencioné en otra oportunidad, tienen un apartamento en el Wynwood Art District de Miami. Lo primero que se me viene a la cabeza es preguntar lo mismo que aplica para Dumek Turbay: ¿Cómo una persona de extracción humilde de El Carmen de Bolívar amasa tanto dinero?
Eso me llevó a examinar sus antecedentes mercantiles, los cuales dan cuenta de que, en marzo de 2002, Jairo Duque Paredes, Carmen Paredes Lara (madre) y Claudia Olier Garrido (esposa) constituyeron C. I. Dukolier Trading Ltda. Entre otros, el objeto social principal de esta firma era la promoción de productos colombianos en el mercado externo.
Duque Paredes no paró ahí. En mayo de 2007, creó Inverfincred Ltda, en la que también estaban como socios igualitarios su madre y esposa y, además, Víctor Valiente Wong (amigo y posible familiar de Yolanda Wong Baldiris, recién electa a la Cámara de Representantes) y Elieth Salazar Hernández, oriunda del Carmen de Bolívar y quien fuera empleada del servicio doméstico del matrimonio Duque-Olier.
Elieth fue nombrada la representante legal de la compañía. La actividad comercial primaria de esta empresa era promover sociedades de comercio de todo tipo y fomentar la consecución de créditos y otros tipos de financiamiento. Eventualmente, el nombre de Inverfincred Ltda cambió a Dukol SAS.
La expansión continuó. En febrero de 2012, la madre de Jairo Duque, Carmen Paredes (en representación de Dukol SAS) y Fernando Jaller Salleg formaron Transportes Dukejasa SAS, enfocada en el transporte de cargas, mercaderías, fletes, acarreos, encomiendas, equipajes y pasajeros por vía terrestre, fluvial marítima o aérea. Con el tiempo, Jaller Salleg dejó de ser parte de la sociedad. Como anécdota está que Jairo y Fernando tuvieron un pleito legal de tipo ejecutivo por la compra de un bote, en la que Jaller Salleg, representante legal de Náutica Integral SAS, actuó como el demandante. En 2015, Transportes Dukejasa SAS se convirtió en JD International Group SAS.
¿Se preguntarán para qué sirve toda esta información? Sucede que, a partir del 2016, coincidencialmente cuando Dumek Turbay se estrenaba como gobernador, Duque Paredes, a través de las empresas Dukol SAS y JD International Group SAS, empezó a recibir contratos de Aguas de Bolívar, la Alcaldía de El Carmen de Bolívar y Acuecar (empresa de acueducto y alcantarillado de El Carmen de Bolívar).
¿Y qué hay de raro en eso? Una mirada al historial de actas y registros únicos de proponentes (RUP) de esas dos sociedades revela una historia bastante peculiar. De acuerdo a los documentos consultados, entre enero y octubre de 2016, JD International Group SAS y Dukol SAS ampliaron sustancialmente su objeto social. Con decirles que solo les faltó colocar que mandaban cohetes a Marte.
Entre las múltiples actividades que podían realizar estaba la realización de obras e interventorías técnicas administrativas, financieras y ambientales de proyectos de obras hidráulicas y sanitarias, pozos profundos y sistemas de acueducto y alcantarillado. Supongo que no tengo que decirles cuáles fueron los objetos de varios de los multimillonarios contratos que Duque Paredes celebró entre 2016 y 2017. Chequéenlo por ustedes mismos dando click a los siguientes enlaces: AB-OC-009-2016, AB-OC-002-2017, AB-OC-005-2017, AB-OC-007-2017, SA-002-2017 y COB-001-2017. Los dos últimos firmados por la mismísima Elieth Salazar.
Revisando el RUP de Dukol SAS para inspeccionar su experiencia en este tipo de contratos, pude observar que, el 20Abr2015, celebraron un contrato para suministrar interventoría técnica, administrativa y financiera de las obras de remodelación de la sede social de la Corporación Afrowilches en Puerto Wilches (Santander), la cual cambió su razón social a Corponarp. El 17Jun2015, Dukol SAS fue contratada por la firma cartagenera International Solution Engineer SAS (ISE SAS) para el mantenimiento del acueducto y alcantarillado del sector El Tamarindo en el municipio de Turbana.
El inconveniente con esos dos contratos es que, en las 14 actas de Dukol SAS que reposan en el expediente de la Cámara de Comercio de Cartagena, me fue imposible encontrar una que confirmara que, de hecho, estuviera facultada para ejecutar ese tipo de actividades antes de la celebración del contrato. Quizás es que no supe buscar bien.
Pero hay más. El 04Mar2016, Dukol SAS fue contratada por la Fundación Amigos Qué Tiempos Aquellos (actualmente llamada Asoprodique) para suministrar medicamentos. Sin embargo, no pude hallar registros que confirmaran que pudiesen realizar dicha actividad previo al contrato. En un acta del 06Ene2016, en donde ampliaron su objeto social, lo único relacionado al área de la salud era la «[…] dotación de infraestructura de salud, hospitales, puestos de salud, EPS, IPS, E.S.S y suministro de alimentación a hospitales […]».
Es solo hasta el 23Oct2016, en donde volvieron a expandir sus actividades comerciales, que puede leerse que habían decidido incursionar en el «[…] suministro de equipos, medicamentos y materiales médico-quirúrgicos para el sector de la salud […]». Una vez más insisto en decir que puede ser que no supe buscar bien en los registros de la Cámara de Comercio.
Sea cual fuere el caso, estoy seguro de que el señor Duque Paredes y su familia no tendrán problema alguno en rendir cuentas tanto en Colombia como en EE.UU. de ser necesario.



