El Ministerio Público exige explicaciones técnicas sobre el colapso del sistema de aire acondicionado y fallas críticas en la infraestructura que afectan a más de 3 millones de pasajeros anuales.
BARRANQUILLA – La crisis operativa y de infraestructura del Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz ha escalado a los despachos de control nacional. Este lunes 20 de abril de 2026, la Procuraduría General de la Nación lanzó un requerimiento formal a la Aerocivil para que rinda cuentas sobre el evidente estado de abandono que denuncian usuarios y trabajadores de la terminal aérea.
La Procuraduría Regional de Instrucción del Atlántico, bajo la dirección de la entidad, ha solicitado información detallada al director regional Norte de la Aerocivil, Camilo Andrés Cuello Nieves. El ente de control busca determinar si la administración aeroportuaria ha realizado evaluaciones técnicas reales o si el terminal ha quedado a la deriva tras las reiteradas denuncias ciudadanas.
Los puntos críticos señalados en el requerimiento son:
- Colapso Térmico: El estado de los sistemas de aire acondicionado, cuya inoperancia ha convertido la estancia en el aeropuerto en una experiencia precaria para pasajeros y funcionarios.
- Zona de Migración: Reportes de deficiencias locativas graves en las áreas de control migratorio, punto crítico para la imagen internacional de Barranquilla.
- Riesgos Operativos: El impacto del deterioro físico en la seguridad y eficiencia de los servicios aéreos.
«Se busca establecer el alcance de estas situaciones y su impacto real en la operación del terminal, garantizando que los derechos de los usuarios y trabajadores no sigan siendo vulnerados», señala el Ministerio Público.
A pesar de movilizar a más de 3 millones de personas al año, el Ernesto Cortissoz enfrenta un contraste alarmante entre su importancia estratégica para el Caribe y su realidad física.
En cuanto a la infraestructura, se reporta un deterioro evidente en techos y zonas comunes que genera una mala imagen internacional y un alto riesgo locativo; respecto a la climatización, las fallas persistentes y críticas en el sistema de aire acondicionado central provocan una afectación directa a la salud y al confort de los usuarios; finalmente, en el área de servicios, se registran graves deficiencias en las zonas de Migración que derivan en retrasos operativos y una congestión masiva de pasajeros.
La actuación de la Procuraduría no solo pide un diagnóstico, sino que exige un plan de acción. La Aerocivil deberá informar de inmediato qué medidas se han adoptado para mitigar la falta de refrigeración y cómo se planea revertir el deterioro de las instalaciones.
Esta intervención ocurre en un momento de alta sensibilidad política y social para Barranquilla, donde el aeropuerto es visto como el eje del desarrollo económico regional, hoy empañado por la falta de mantenimiento y gestión efectiva.



