En el marco del Día del Veterinario, el país pone en primer plano una profesión que trasciende el cuidado animal para convertirse en un pilar estratégico de la salud pública. La medicina veterinaria no solo vela por el bienestar de mascotas y fauna, sino que también actúa como primera línea de defensa frente a enfermedades zoonóticas, aquellas que pueden transmitirse de animales a humanos.
De acuerdo con datos del Ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud, existen más de 200 zoonosis identificadas a nivel global, entre ellas la rabia, la leptospirosis y la brucelosis. Estas enfermedades representan una amenaza creciente, impulsada por factores como el cambio climático, la urbanización acelerada y la interacción constante entre humanos y animales, tanto domésticos como silvestres.
Las cifras recientes en Colombia evidencian la magnitud del reto. El Instituto Nacional de Salud reportó más de 143.000 eventos relacionados con animales potencialmente transmisores de rabia durante 2025, incluyendo cerca de 19.000 casos en Bogotá. A esto se suman múltiples reportes de enfermedades como leptospirosis y brucelosis, que continúan siendo de alta vigilancia epidemiológica en el país.
Expertos del sector advierten que estos datos reflejan la necesidad urgente de fortalecer la medicina veterinaria. “Cada vacuna aplicada y cada diagnóstico temprano evita brotes que podrían afectar a miles de personas”, señaló Dadilde Carvajal, representante de MSD Salud Animal.
Más allá de la atención clínica, el rol del veterinario se articula con el enfoque de “Una sola salud”, que integra la salud humana, animal y ambiental. En este contexto, estos profesionales cumplen funciones críticas como:
- Prevención de enfermedades zoonóticas y protección de la salud pública.
- Garantía del bienestar animal y su calidad de vida.
- Fortalecimiento de la seguridad alimentaria.
- Vigilancia epidemiológica en zonas rurales y urbanas.
- Conservación de ecosistemas y biodiversidad.
Desde el sector privado también se insiste en la importancia de esta labor. Jayme Diaz de Lima, director de MSD Salud Animal en Colombia, subrayó que el veterinario “no solo protege a los animales, sino que previene crisis sanitarias que pueden impactar directamente a la población humana”.
En un escenario global donde las enfermedades emergentes representan riesgos constantes, la medicina veterinaria se consolida como un componente esencial del sistema de salud. Su fortalecimiento no solo protege a los animales, sino que se traduce en una inversión directa en la estabilidad sanitaria del país.



