La lluvia de hoy aguó temporalmente la fiesta de inauguración del primer tramo del Malecón del Mar. Así como sucedió con el ‘muelle Temu’ de Playa Blanca, una vez más le tocó a la madre naturaleza mostrarle a la inconsciente y derrochadora administración Turbay cuáles deberían ser las prioridades. Hay inundaciones en toda Cartagena.
Quedaron expuestos, por lo que los canales institucionales de la Alcaldía de Cartagena y sus medios y portales adeptos no demorarán en emprender el control de daños. Muy seguramente desempolvarán el anuncio del pasado 10Sep2026, en donde El Universal citó las palabras del alcalde Dumek Turbay: «Tenemos casi firmando ya el acuerdo con la Universidad de Cartagena para que por primera vez haya un proyecto que se llame Drenajes Pluviales Cartagena. Todo el mundo dice que los drenajes pluviales, que se inunda el Centro, se inundan los barrios, pero no hay un documento o un instrumento».
Deberá saber la ciudadanía que la Universidad de Cartagena ya lo intentó en el 2017, cuando fue contratada por Edurbe para la «revisión, ajustes y complementación de los diseños existentes de los canales del sistema de alcantarillado pluvial del Distrito de Cartagena». Esos diseños, que eran un refrito de los que contratara Valorización en 2006, tienen fallas garrafales.
Dizque ‘primera vez’. El anuncio de Turbay no es más que la misma muñeca con distinto pollerín. Ambos contratos (el de Valorización y el de Edurbe) tienen en común la misma persona: Alfonso Arrieta Pastrana, docente y director del Instituto de Hidráulica y Saneamiento Ambiental (IHSA) de la Universidad de Cartagena, quien tiene varios funcionarios y contratistas de la Alcaldía muy cercanos a él.
¿Quiénes son estas personas cercanas a Arrieta? Solo por mencionar algunos: Wilmer Iriarte Restrepo (secretario de Infraestructura), Enovaldo Herrera Melendez (contratista de la Secretaría de Infraestructura), Alfonso Nieves Guerrero (gerente de Edurbe) y Camilo Rey Sabogal (exsecretario de Planeación). Pese a lo desafortunado de esa noticia publicada por El Universal, no voy a decir que me sorprende. Más bien, creo que se estaban demorando. Estas declaraciones son una muestra más de que al alcalde le vale cinco centavos la ciudad. ¿Y por qué digo esto? Vamos por partes.
Luego de todas las columnas que escribí de Arrieta Pastrana, en donde develé gran parte de las falencias técnicas en sus diseños de estructuras hidráulicas (p.ej., el canal Emiliano Alcalá, los PMDP del 2006 y 2017 y la Protección Costera), incluyendo la mentira de la inexistente constante regional con la que engañó por más de 30 años al gremio de la ingeniería y el método tutti-frutti para el cálculo de caudales, nunca me imaginé que un mandatario cartagenero tuviera la audacia de siquiera recrear un escenario en el que Arrieta pudiese meter sus manos en un diseño pagado con dinero público.
Y hay más razones para creer que el anuncio de septiembre podría materializarse: Arrieta Pastrana fue contratado por la Unión Temporal Prevención CTG, encargada de la interventoría del diseño y construcción del control de las inundaciones en los barrios Bocagrande y Castillogrande. Su presencia en este proyecto podría deberse a su cercanía a Iriarte y a Herrera, sobre todo porque este último ha trabajado para Arrieta en múltiples contratos en la Universidad de Cartagena y en la empresa Hidroconsultores, de la que Arrieta es socio.
Quien decide omitir la historia está expuesto a repetirla. Y dudo que Dumek Turbay no esté enterado de las limitaciones técnicas de Arrieta como diseñador, ya que están detalladamente documentadas en decenas de mis publicaciones en Revista Metro, portal que pertenece a su entrañable amigo Carlos Ardila. Es decir, el alcalde podría estar actuando temerariamente, lo cual tiene particular relevancia, ya que son los impuestos de todos los cartageneros los que estarían en juego.
Más de tres años han pasado desde mi última columna acerca de las falencias en los diseños de Arrieta, pero todo parece indicar que la mediocridad persiste. Por ahí dicen que loro viejo no da la pata. Lo cierto es que, al revisar los planos y el reporte de hidrológico-hidráulico del diseño propuesto para el control de las inundaciones en Bocagrande y Castillogrande, la única conclusión a la que llego es que, pese a que lo que construirán es mejor que lo que hay actualmente, en términos generales, este proyecto fue muy mal concebido, no solo porque el nivel de servicio ofrecido es muy bajo para su abultado costo, sino también que, en mi concepto, hay errores de cálculo y de criterio de diseño, que van en contravía con las buenas prácticas de la ingeniería, por lo menos a lo que se acostumbra en Norteamérica.
En dos columnas recientes, el doctor Mauricio Herrera planteó varios interrogantes acerca de la operación y mantenimiento de las estaciones de bombeo. También cuestionó tanto en el balance de agua a almacenar y bombear como en la dependencia absoluta del bombeo para evacuar el agua lluvia (leer ‘BOCALA: ¿quién pagará la cuenta?’ y ‘Bocagrande y Castillogrande: las inundaciones y la promesa prematura de la Alcaldía de Cartagena’).
Preocupante es que las inconsistencias y deficiencias en el diseño van más allá. Veamos algunas:
- El caudal de diseño, para mí, habría sido subestimado. Debió ser mayor. Menor caudal de diseño significa que las estaciones de bombeo y las estructuras de almacenamiento temporal estarían subdimensionadas.
- Lo anterior, incluso, se percibe en el hecho de que Enovaldo Herrera, encargado del análisis hidrológico-hidráulico preliminar, estimó un caudal de diseño total de 12 metros cúbicos por segundo (m3/s). El contratista (Consorcio Protección Cartagena), por su parte, estableció que ese mismo caudal era de 5,68 m3/s; es decir, menos de la mitad. Lo paradójico es que, en ninguna de las actas de las reuniones en las que participaron el contratista, Herrera y Arrieta para discutir temas técnicos del diseño, hay evidencia de que estos dos últimos hayan cuestionado está gran diferencia de valores, que el mismo Herrera calculó.
- Si en vez de haber seleccionado una tubería de 1,5 metros de diámetro, hubieran propuesto un box-culvert de 1,5 metros de lado, se habría incrementado la capacidad de almacenamiento en un 127%. Y si el box-culvert fuera de 2,0 metros de lado, el aumento sería del 226%.
- El caudal máximo de bombeo para cada una de las cuatro estaciones es de 1,42 m3/s, con una cabeza hidráulica de 9,3 metros. Sin embargo, al inspeccionar la curva de la bomba que escogieron, se observa que el punto de operación es aproximadamente 1,18 m3/s, lo cual es 0,24 m3/s menos. Es más, el valor de 1,42 m3/s está por fuera del rango de la bomba. (ver curva de la bomba aquí).
- Menos capacidad de bombeo se traduce en que, por cada hora del caudal pico, se dejarán de evacuar 864 m3 de agua lluvia en cada estación, para un total de 3.456 m3, lo que representa el 35.5% de la capacidad total de almacenamiento. En otras palabras: más de un tercio del volumen del agua lluvia de diseño no podrá ser almacenado ni bombeado, por lo que terminará estancándose temporalmente en las calles. Esto es gravísimo, dado que el sistema ni siquiera funcionaría eficientemente para la lluvia de diseño, además de que plantea un reto para la Estación de Bombeo # 3, encargada del área de drenaje más grande, tal y como lo expusiera el doctor Herrera. Imagínense ahora un escenario de un evento de lluvia por encima del de diseño. Se debió escoger una bomba de mayor capacidad, pero, claro, eso implicaría más gastos y menos ganancias para el contratista.
- Se gastaron $2.500 millones en diseño y el cálculo de los caudales lo hicieron a pedal, en una hoja de cálculo en Excel y promediando valores. Esto es inaceptable no solo porque hay muchos programas de computador disponibles en el mercado para tal fin, sino que omite incluso las recomendaciones dadas por el artículo 137 del Decreto 0330 de 2017 del Ministerio de Vivienda.
- Haber realizado una modelación hidrológica-hidráulica en un programa de computador, hubiera permitido realizar simulaciones que mostraran el funcionamiento del sistema para varios escenarios, de tal manera que la ciudadanía supiera qué va a pasar durante los eventos de lluvia y marea mayores a los de diseño.
Por cuestión de espacio, se las dejaré ahí por hoy, no sin antes decirle al secretario Wilmer Iriarte que sigo esperando a que me entregue el diseño eléctrico y el presupuesto detallado para poder evaluar esos costos, que parecen inflados. Espero que no me toque presentarle otra tutela.
Ojalá y el alcalde Turbay, el contratista o la interventoría quieran discutir conmigo y con Mauricio Herrera estos temas técnicos en una audiencia pública, con la participación de MinVivienda, la Presidencia de la República y los entes de control. Estaremos esperándolos.



