He seguido de cerca la evolución del caso de Jeymmy Paola Vargas y su contrato CPS-IPCC-0116-2025, un episodio que trascendió las páginas de contratación pública para convertirse en un asunto de interés judicial y periodístico.
Mi interés en este caso no es el de un espectador distante. Presenté una denuncia ante la Fiscalía y aporté la prueba que, a mi juicio, resultaba determinante para demostrar que la certificación académica incorporada por Vargas en su hoja de vida no correspondía con la realidad.
A partir de allí comenzó un proceso que hoy tiene implicaciones que van mucho más allá de la contratación cuestionada y que también pone bajo la lupa la manera como distintos medios de comunicación han contado —y en algunos casos, rectificado— los hechos.

El alcalde Dumek Turbay llamó a Carmen Lucy Espinosa la mejor directora del IPCC de la historia. Por su parte, en un escándalo que hubo en abril de 2025 por unos estímulos monetarios, Espinosa afirmó que en el IPCC no había corrupción ni amiguismos. El chiste se cuenta solo.
Pero este no es el único incidente en la administración Turbay. Hay otros contratistas en similares circunstancias en procesos en la Fiscalía: Tatiana Torres Tatis (contratista de la Secretaría de Participación y de Distriseguridad), Luis Alberto Escobar Infanzón (contratista del DATT), los hermanos Eder y Edwin Taborda Barrios y Diana De la Cruz Aponte (contratistas de Distriseguridad).
El caso del IPCC, a cargo de la Fiscalía 40 Seccional Cartagena, fue declarado reservado; en otras palabras, el acceso a la información asociada al proceso está restringido. Algo que captó mi atención fue la manera cómo varios medios cartageneros y uno nacional presentaron la noticia respecto a tres de los implicados: la exreina, y contratista Jeymmy Paola Vargas, el contratista Jovanny Bustos y la exdirectora del IPCC Carmen Lucy Espinosa.
Vargas, Bustos y Espinosa fueron imputados en tres fechas distintas: 30 de abril, 21 de mayo y 4 de junio de 2026, respectivamente. Una mirada a la manera cómo fueron reportadas cada una de esas imputaciones en los portales Ahora In, Eso Va Noticias, Canal CNC Cartagena y Estrella Digital y los periódicos El Universal y El Tiempo revela no solo que hubo sesgo, sino que le mintieron a su audiencia.
¿Y quiénes están detrás o son los responsables de las publicaciones? Jheivan Pinzón González por Ahora In (The Jheivan News), Rubén Rodríguez García por Eso Va Noticias, Fidel Camilo Gómez por Canal CNC Cartagena, Gerardo Araujo Perdomo por El Universal y John Montaño Gómez por El Tiempo, como autor de la publicación. Estrella Digital no tiene responsables en su página web, de lo que se concluye que es más bien un portal ‘hechizo’.
Los contrastes de las publicaciones de los casos más controversiales
- Caso El Universal
El 30Abr2026, El Universal publicó la nota ‘Fiscalía judicializó a Yeimy Paola Vargas: le imputaron 2 delitos que no aceptó’ en la que escasamente relató algunos hechos que rodearon la imputación de cargos a Jeymmy Paola Vargas. Sin embargo, el 22May2026, respecto a Jovanny Bustos, el mismo encabezado de la nota dejaba ver su intención: ‘Caso Yeimy Paola Vargas: señalan al hombre que estaría detrás de la falsificación’. Le endilgaron a Bustos el rótulo de ‘presunto autor intelectual’, lo que resultó siendo falso (la Fiscalía nunca se refirió de Bustos en tales términos) y por lo cual tuvieron que retractarse en julio pasado: ‘Rectificación sobre publicación del caso Yeimy Paola Vargas’.
El Universal impugnó el fallo, pero ninguno de los dos jueces le compraron sus rebuscados argumentos. Por el contrario, se llevaron un regaño, no solo por haber omitido su deber de verificar, sino también por el uso de la expresión ‘presunto autor intelectual’: «En efecto, para el lector promedio dicha expresión transmite la idea de que la persona señalada habría concebido, planeado o dirigido la conducta delictiva investigada y tal significado social excede el mero cumplimiento periodístico de mencionar la existencia de una investigación penal y proyecta una imputación de especial gravedad frente a la opinión pública».

Bastante curioso es que no pude encontrar ninguna publicación de El Universal alusiva a la imputación de cargos a Carmen Lucy Espinosa. Y para rematar, El Universal sigue sin cumplir el fallo a cabalidad, ya que no han eliminado la publicación del 22May2026, tal y como se lo ordenaron. Bustos ya presentó una solicitud de incidente de desacato.
- Caso John Montaño y El Tiempo
El 30Abr2026, El Tiempo publicó la nota ‘Exreina y actriz Yeimy Paola Vargas, imputada por falsedad y peculado en jugoso contrato: detalles de audiencia en la que no aceptó cargos’ en la que se dan algunos detalles de la diligencia de imputación de cargos. El 06Jun2026, sacaron el artículo ‘Fiscalía imputó a exdirectora del IPCC por presuntas irregularidades en contrato de $55 millones de la exreina y actriz Yeimi Paola Vargas’. Sin embargo, no señalan a Vargas o a Espinosa como ‘presuntas cerebros y autoras intelectuales’ de la falsificación de un diploma profesional, así como lo hicieron con Bustos en la columna del 21May2026 titulada ‘El hombre que estaría detrás del caso por falsificación de documentos que enfrenta con la justicia a la exreina y actriz Yeimy Paola Vargas’.
El 27May2026, vía WhatsApp, Bustos le envió a John Montaño una solicitud de rectificación, a la que este contestó: «te responderemos». Esto nunca sucedió, por lo que Bustos presentó una tutela en contra de Montaño y El Tiempo. De manera subrepticia, sin avisarle a su audiencia, el 06Jul2026, Montaño y su empleador hicieron una corrección a la nota y le informaron esto al juzgado de primera instancia, quienes declararon erróneamente que era hecho superado. Bustos impugnó el fallo alegando que la corrección no configuraba una rectificación per se. El 31Ago2026, el juez de segunda instancia le dio la razón a Bustos:
«En efecto, en dicha publicación no se especifica que se trata de una aclaración o rectificación de la nota publicada el 21 de mayo de 2026, ni se menciona que existió un error frente a la información presuntamente suministrada por la Fiscalía General de la Nación frente al señalamiento de “presunto cerebro y autor intelectual” como fue informado en la respectiva nota, por lo que, a juicio de la Sala, no podría concluirse que para el caso existió un hecho superado».
Al revisar la publicación alusiva a Bustos puede notarse que El Tiempo volvió a actualizar la nota hace una semana. ¿A qué se deberá esta segunda actualización? El Tiempo no solo no respondió oportunamente la solicitud de rectificación por lo que fue necesario presentarles una tutela, sino que sigue renuente a cumplir el fallo. Bustos ya presentó una solicitud de apertura de incidente de desacato. El pasado 11 de septiembre, el juzgado le concedió dos días a El Tiempo para que se pronunciara antes de abrir formalmente el desacato, lo que tiene consecuencias de arresto y multa.
- Casos Ahora In y Eso Va Noticias
Visité el perfil de Instagram de este portal para revisar las noticias publicadas para las fechas de las imputaciones de cargos de Jeymmy Paola Vargas y Carmen Lucy Espinosa; esto es, el 30 de abril y 4 de junio de 2026. El resultado fue: ninguna, a pesar de que durante esos dos días Pinzón realizó, respectivamente, 28 y 34 publicaciones de otras noticias.
Parece que Jheivan Pinzón no le pareció relevante el tema. No obstante, para la fecha de imputación de Bustos, sí le pareció importante publicar acerca de esos hechos: “¿Cayó la mente maestra? Imputan cargos a Jovanny Bustos como presunto autor intelectual del caso de falsificación de Yeimy Paola Vargas”. Dos días después, el 23May2026, Pinzón publicó un video de Jeymmy Paola Vargas con el siguiente titular: Yeimy Paola Vargas reaparece frente a sus seguidores con un mensaje claro: “Vamos pa’ lante”. Nada de ‘mentes maestras’ o ‘autores intelectuales’, como sí lo hizo con Bustos.
Bustos le envió al ‘nieto de Doña Hilda’ una solicitud de rectificación que nunca contestó, por lo que se hizo acreedor a una tutela en su contra, la que fue asignada al Juzgado 801 Civil Municipal Transitorio de Cartagena, cuya titular es Mailyng Zambrano Menco.
De ahí en adelante comenzaron un sinnúmero de peculiaridades: (a) a ese mismo despacho se le asignó coincidencialmente la tutela en contra del portal Eso Va Noticias; (b) un fallo inicial de primera instancia tocó anularlo porque la jueza notificó erróneamente a Pinzón y a Rodríguez; (c) los fallos de Ahora In y Eso Va Noticias son casi idénticos en su contenido y argumentación; (d) Bustos presentó evidencias de que la Fiscalía nunca había realizado los señalamientos que las publicaciones de estos dos portales le atribuyeron, sin embargo, la jueza dijo en su fallo que no era así; y (e) en ambos procesos, la jueza negó la tutela, a pesar de que tenía toda la evidencia para ampararle los derechos a Bustos.
Pese a que cada juez es autónomo en sus decisiones, eso no incluye la dejadez de omitir material probatorio. Y hay algo que genera aún más suspicacia en el marco de las acciones de la jueza Zambrano Menco: tanto Jheivan Pinzón como Rubén Rodríguez no hicieron siquiera el intento por presentar los respectivos reportes defendiéndose de los hechos relatados por Bustos en la tutela, como si anticiparan que el fallo les sería favorable. Adivine, adivinador.
Bustos impugnó ambos fallos. El de Eso Va Noticias no se ha definido en segunda instancia y ya se hablará de eso una vez suceda. Con respecto a Ahora In, el 25Ago2026, el juez de segunda instancia conminó a Pinzón a rectificar y a eliminar la publicación del 21May2026. El mentecato, en vez de cumplir con lo ordenado, cometió la estupidez de presentar una solicitud de aclaración del fallo.
El juez de segunda instancia no solo le negó tal recurso, sino que lo amonestó: «[…] este despacho considera que las órdenes plasmadas no emanan confusión alguna […]». Y remata diciendo: «[…] Dichos argumentos son realmente reproches a la sentencia, las inconformidades que el accionado expone lo hace a través de sus propias interpretaciones o su afán de imponer su propia versión del caso, en otras palabras, busca reabrir el debate con el agravante que este reconoce que no ejerció defensa alguna en su momento procesal, lo cual desdibuja la figura de aclaración».
Y esta no es la única situación en la que Jheivan Pinzón se ha visto envuelto en escándalos de este tipo. Recordemos que, en agosto de 2023, William Dau denunció penalmente a Pinzón, ya que este publicó un video que el ex alcalde consideró lesivo de su privacidad: «Jheivan Camilo Pinzón esta semana estoy interponiendo denuncia penal contra ti y contra indeterminadas personas por los delitos de: injuria, violación de habitación ajena, por el delito de hostigamiento agravado y los demás punibles que se puedan acreditar por parte del fiscal». Al final, a Pinzón le tocó borrar la nota que tenía información falsa y retractarse.
- Las reflexiones
La imputación nunca ha estado en discusión, dado que eso es un hecho. Flaco favor se hicieron los que torpemente redireccionaron su retractación haciendo énfasis en la imputación de cargos de Bustos como forma de defender su error. El deber de los medios era apegarse estrictamente a la verdad procesal del caso, pero no lo hicieron. De periodistas solo tendrán el diploma.
Imperdonable y cuestionable la falta de imparcialidad que rodeó la noticia. Mientras a Bustos no lo bajaron de ‘mente maestra’, ‘cerebro de la falsificación’ y ‘autor intelectual’ (anteponiéndole en algunos casos el adjetivo presunto), a Vargas y a Espinosa no le dieron el mismo tratamiento, pese a que ambas, en teoría, tenían roles más decisivos en el contrato: la una fue la contratista que se lucró y subió la hoja de vida al Secop; la otra era la directora y ordenadora del gasto de la entidad contratante.
¿Será que algunos creyeron que Bustos no reclamaría, que dejaría pasar los señalamientos y que todo terminaría perdiéndose entre titulares y publicaciones digitales? Si esa fue la apuesta, los hechos demostraron lo contrario. Bustos acudió a los mecanismos judiciales disponibles y fueron los propios jueces, en sus decisiones, quienes terminaron cuestionando aspectos fundamentales de las publicaciones y ordenando medidas de rectificación y eliminación de contenidos. Lo verdaderamente preocupante no fue solamente el contenido de los señalamientos, sino la ligereza con la que algunos medios defendieron su actuación cuando tuvieron que responder ante los jueces, recurriendo a argumentos que no lograron desvirtuar las vulneraciones advertidas en los procesos.
Por fortuna, las decisiones judiciales permitieron poner límites donde algunos pretendieron convertir una investigación penal en una condena mediática anticipada. Una imputación no equivale a una condena y un periodista no puede transformar una hipótesis investigativa en una verdad judicial. Ese es, precisamente, uno de los límites que el periodismo responsable debe respetar.
Y hay algo que debe quedar absolutamente claro: si mañana Bustos fuera declarado culpable por la justicia, eso no convertiría automáticamente en correctas las publicaciones cuestionadas ni borraría los errores periodísticos ya establecidos en los procesos de tutela. La responsabilidad penal de una persona y la responsabilidad periodística por la manera como se informa sobre una investigación son asuntos diferentes. Una eventual condena no puede utilizarse retrospectivamente para justificar una publicación que, cuando fue difundida, carecía del respaldo suficiente para presentar como hecho lo que todavía era materia de investigación.
Pero hay algo muy diciente: la renuencia de El Universal, John Montaño (El Tiempo) y Jheivan Pinzón (Ahora In) a retractarse de manera expedita. El Universal impugnó el fallo, cuando era claro que su alegato era pobre; el periódico sigue sin obedecer el fallo cabalmente, se vislumbran sanciones. Pinzón pretendió reabrir el debate y en su retractación ratificó su pequeñez profesional. Montaño sigue sin retractarse y ad portas de un desacato.
La conducta asumida por estos medios después de los fallos judiciales resulta especialmente preocupante y obliga a formular una pregunta de fondo: ¿se trató simplemente de errores periodísticos o existió una estrategia deliberada para instalar, amplificar y mantener una versión que terminó afectando el buen nombre de Jovanny Bustos?
No es una acusación que pueda darse por probada sin una decisión judicial que así lo establezca, pero tampoco puede ignorarse la sucesión de hechos: publicaciones que lo presentaron como “mente maestra”, “cerebro” o “autor intelectual”; decisiones judiciales que cuestionaron esas expresiones; órdenes de rectificación y eliminación; solicitudes de desacato; y, pese a ello, resistencia o demora para corregir plenamente el contenido.
A ello se suma un elemento que merece especial escrutinio: varios medios locales reprodujeron el señalamiento contra Bustos con una intensidad que no se observa de la misma manera frente a otros protagonistas del proceso, mientras que la publicación del único medio nacional involucrado en actuaciones judiciales por este asunto —El Tiempo— fue elaborada por su corresponsal en Cartagena, John Montaño. La acumulación de estas circunstancias no permite afirmar, por sí sola, que haya existido una actuación coordinada, pero sí plantea interrogantes legítimos sobre cómo se construyó, amplificó y sostuvo públicamente una versión que posteriormente fue cuestionada en sede judicial. Los hechos están sobre la mesa; corresponde a los lectores valorar sus coincidencias, sus tiempos y sus consecuencias.
Y parece que esto no acaba aquí, ya que Bustos está explorando la posibilidad de interponer acciones legales de tipo civil en contra de varios medios y una queja disciplinaria en contra de la jueza Mailyng Zambrano.



