Esteban Bolaño sobrevivió al accidente del bus de la agrupación, pero quedó devastado al conocer la muerte de dos de sus compañeros. Mientras se dirigía a Bosconia para acompañar a los heridos, pidió a Dios fortaleza para afrontar una tragedia que golpea al folclor vallenato.
Sus palabras retrataron la dimensión humana de una tragedia que va mucho más allá de las cifras de fallecidos y heridos. Detrás de cada integrante hay una historia, una familia y años de experiencias compartidas en las carreteras y los escenarios. Para quienes sobreviven, la ausencia de sus compañeros representa una herida difícil de asimilar.
Lo que debía ser el regreso después de una presentación privada en Sincelejo, Sucre, terminó convertido en una pesadilla. En cuestión de instantes, la música dio paso a la angustia, las noticias dolorosas y la incertidumbre por la suerte de quienes luchan por recuperarse.
En medio de la conmoción, Bolaño también elevó una petición por la vida y la recuperación de los sobrevivientes. “Pidiéndole a Dios que tenga misericordia de los que venían heridos”, expresó mientras se dirigía hacia Bosconia, Cesar, para acompañar a sus compañeros.
El mánager también entregó información sobre el estado de salud de Kbeto Zuleta y del acordeonero Efraín Zuleta. Según sus declaraciones, ambos permanecían conscientes, aunque lesionados.
Su preocupación reflejaba el drama de un equipo musical golpeado por la tragedia: mientras intentaba asimilar la pérdida de sus compañeros, todavía tenía la esperanza de que los heridos pudieran superar las consecuencias del accidente.
- Geovanny Lobo y Harold Santana, dos vidas que enlutan al vallenato
Entre las víctimas identificadas se encuentran Geovanny Lobo, corista de la agrupación, y Harold Santana, guitarrista. Sus muertes dejaron un profundo vacío entre sus compañeros y en el entorno musical al que pertenecían.
Para Bolaño, no se trataba simplemente de perder integrantes de una agrupación. Eran compañeros de ruta, personas con quienes compartía el trabajo y la cotidianidad de una vida dedicada a la música. La tragedia deja familias sumidas en el duelo y sobrevivientes obligados a enfrentar recuerdos que, hasta horas antes, formaban parte de su rutina. Las canciones, los viajes y los escenarios quedan ahora atravesados por la ausencia de quienes no regresaron.
- Así ocurrió el accidente del bus de Kbeto Zuleta
El siniestro ocurrió en la madrugada del lunes 26 de octubre de 2026, en el corredor vial entre Bosconia, Cesar, y El Difícil, Magdalena. El bus que transportaba a integrantes de la agrupación cayó al río Ariguaní después de impactar contra la estructura de protección de un puente.
Los músicos regresaban de cumplir un compromiso musical en Sincelejo, Sucre. Según el balance divulgado durante esa jornada, el accidente dejó cuatro personas fallecidas y otras 17 heridas. La emergencia también generó preocupación por la condición de salud del cantante Kbeto Zuleta quien sufrió lesiones de extrema gravedad siendo sometido a la amputación de una pierna.
Esteban Bolaño salió ileso, pero la muerte de sus compañeros lo enfrentó a uno de los momentos más dolorosos de su vida profesional y personal. Su testimonio refleja el sufrimiento de quienes sobreviven a una tragedia en la que pierden a personas con las que compartían mucho más que un trabajo.
El vallenato está de luto. Mientras los heridos luchan por recuperarse y las familias afrontan la incertidumbre y el dolor, la agrupación de Kbeto Zuleta tendrá que seguir adelante con la ausencia de quienes formaron parte de su historia.

Porque detrás de cada acorde, cada presentación y cada aplauso hay vidas, afectos y sueños. Y cuando una tragedia arrebata a quienes recorrían juntos el mismo camino, el silencio que queda es mucho más profundo que cualquier canción.





