Cartagena de Indias, conocida como «La Fantástica», hoy está convertida en ruinas, sitiada por la corrupción plagada de prostitución, hambre, inseguridad, tráfico de drogas y abandono administrativo, si logramos salir de esta seremos dignos de llamarnos nuevamente «Heroicos».
Esa Cartagena llena de dignidad y gallardía dejó de existir hace mucho, en el momento que dejamos que foráneos la manejaran, ese día la sitiamos. Hoy Morillo es un orate que se eligió alcalde y nos tiene sitiados con el desgobierno. No hay un Pedro Romero que de “El Grito de Independencia” ni está los Piñeristas que ensalcen al pueblo a reclamar independencia. Hasta las tradiciones perdimos.
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Cartagena es real, auténtica y su historia es épica llena de hombres y mujeres valerosos que hoy no sé qué se han hecho. Recordemos un poco nuestra historia de Independencia y que nos dio el nombre de Heroicos.
En 1811 año de nuestra Independencia, la política cartagenera estaba dividida en dos bandos, uno era el de los Piñeristas liderados por los hermanos Germán Y Gabriel Gutiérrez De Piñeres y por otro lado estaba Los Toledistas que eran liderados por José María García de Toledo.
Estos dos bandos tenían una pugna por la Presidencia de la Junta Suprema de Gobierno, que regiría la ciudad mientras se definía la situación con España, la ganó García Toledo, pero los Piñeristas no quedaron contentos con esto y buscando el apoyo del pueblo iniciaron una campaña que daría la Independencia a Cartagena de la Corona Española.
Los Piñeres, reunieron al pueblo instándolo a presionar para realizar la declaratoria de Independencia Absoluta. El 11 de noviembre de 1811 la Junta Suprema de Gobierno se reuniría en el Palacio de Gobierno para tratar ciertos temas, entre ellos el de la declaratoria de Independencia Absoluta, propuesto por Germán Gutiérrez De Piñeres, quien hacía parte de la Junta.
Mientras esto ocurría, los Piñeristas estaban reunidos en el barrio Getsemaní, enardecidos pues el resultado de esta reunión fue el aplazamiento de la declaratoria de independencia, los cartageneros sublevados ante semejante burla llegaron a la Plaza de la Aduana y sacaron de la sala de armas lo necesario para presionar por la fuerza si se daba el caso a la Junta de Gobierno, arengados por los Piñeres entraron y en medio de recriminaciones a los aplazadores, lograron que los allí reunidos firmaran el Acta de Independencia Absoluta de España, Toledistas, Piñeristas (que regresaban al poder por la fuerza) y demás, luego de esto, la Junta ordenó la lectura del «Bando» para hacer pública el Acta, jurando separarse definitivamente de la Corona Española. ¿En qué momento perdimos ese ímpetu y ese liderazgo enfocado siembre a lograr el bien para la ciudad?)
La Corona Española no se resignaría tan fácilmente a perder uno de sus puertos más importantes que estuvo bajo el control político, económico y social de la monarquía española, durante 275 años, después de la guerra con Napoleón, el rey Fernando VII recuperó el trono y no vaciló en enviar al pacificador Pablo Morillo a que recuperara todas las provincias rebeldes para la Corona, esta nefasta expedición llegó a costas venezolanas, donde se preparó para partir hacia Cartagena, los primeros barcos llegaron el 20 de agosto de 1815, dando inicio al bloqueo de la ciudad, claro está no de manera violenta, pues Morillo tenía claro que la ciudad estaba bien cuidada tanto por sus fuertes, baluartes y edificaciones como por sus hombres, quienes se atrincheraron como pudieron por largo tiempo, pero el tiempo fue el arma más letal de morillo y no fue misericorde con los patriotas, el hambre y las epidemias que de desataron con las primeras muertes fueron cobrando más y más vidas. Pasados más de tres meses, el 4 de diciembre, la situación llegó al extremo con el fallecimiento de 300 personas ese día. Garcia Toledo propuso volar ciudad estando MORILLO y sus tropas dentro y así morir todos, vencidos y vencedores, pero acordaron abandonar la plaza sin rendirse para buscar ayuda en el exterior y después regresar a recuperar lo perdido.
La multitudinaria salida se organizó en todos los barcos y embarcaciones posibles, para caer más tarde en manos de los españoles y ser traicionados por los capitanes de los barcos; unos pocos llegaron a Haití para reunirse con Bolívar.
El 7 de diciembre de 1815 se rindieron y las tropas de Morillo entraron a la ciudad en medio de miles de cadáveres en las calles y de sobrevivientes agonizando. Ese día comenzó el Régimen del Terror, que duró cinco años, buscando a los organizadores de la rebelión que terminaron siendo los Mártires de Cartagena.
El 19 de febrero de 1816, el recién nombrado Consejo de Guerra dicta la sentencia: «Todo bien examinado, el consejo ha condenado y condena a los referidos Manuel del Castillo y Rada, Martín Amador, Pantaleón Germán Ribón, Santiago Stuart, Antonio José de Ayos, José María García de Toledo y Miguel Díaz Granados, a la pena de ser ahorcados y confiscados sus bienes, por haber cometido el delito de alta traición.
Y condena el Consejo a Don Manuel Anguiano a ser pasado por las armas, por la espalda, precediendo su degradación… y finalmente se condena a José María Portocarrero a la misma pena de ser ahorcado y confiscado sus bienes…». El 24 de febrero los mártires son llevados al sitio de ejecución, en las afueras del centro amurallado, cerca de la Ciénaga de la Matuna, y sus cadáveres fueron sepultados en una fosa común en el Cementerio de Manga. En el supuesto lugar donde fueron sacrificados hoy existe el Paseo o Camellón de los Mártires, construido en su honor.



