A la Zona de Candela de 724 | Noticias llega una información que tiene que ver con la Colombia Humana. Algunas voces aseguran que el 50% de la actual coordinación de ese partido político en Cartagena de Indias carece de grandeza, ética y responsabilidad en el libre ejercicio de la representatividad.
Citan en esta primera entrega a Eriber Portacio Murillo quien según la denuncia viene ocupando cargos de responsabilidad desde la campaña anterior y señalan algunas anomalías en su elección como representante y vocero de Colombia Humana y Pacto Histórico.
Aseguran que no debería ocupar el asiento de la coordinación, si fue nombrado como vocero porque eso está contemplado en el articulado de prohibiciones. Dicen además, que no tiene presentación alguna y que un nodo que dice trabajar por el feminismo (Somos), haya escogido a un hombre como su representante.
Aseguran algunas voces que una veeduría independiente revisó la documentación que Portacio Murillo aportó para trabajar en la Alcaldía de Cartagena en el Programa de Adulto Mayor, sin tener las competencias para su contratación por 6 meses consecutivos en 2021, porque no habría acreditado experiencia laboral, solo un certificado de voluntario de una fundación que aparece en redes sociales como una plataforma política.
Según los certificados que consiguió dicha veeduría, la Corporación Educativa, diplomó a Portacio y a su esposa el mismo día, quien según la denuncia goza de jugosos contratos con el DADIS y la Secretaría de Participación en el mismo Programa de Adulto Mayor, situación que resulta extraña y que pareciera ser la línea de conducta de todos los que rodean al equipo de fieles seguidores de su jefa política, Lidy Ramírez, quien salió del cargo como Zarina Anticorrupciòn del gobierno Dau por confusos hechos con su documentación.
El tema recuerda el caso de Cinthya Pérez Amador quien salió por la puerta de atrás del cargo como Primera Dama de confidencialidad del alcalde Dau, también por una serie de certificados confusos que generaron toda clase de escándalos en un gobierno que se mantiene a base de shows mediáticos como cortina de humo para evadir las verdaderas responsabilidades.
Dice la denuncia que en Cartagena de Indias hay un afán enfermizo de toma de control y protagonismo y pasan de infiltrados a «cucarachos», argot popular digno de representantes o líderes que se tuercen por no velar por los intereses colectivos e insisten en los espacios de deliberación asamblearia.
¿Será que a este tipo de personajes no se les podrá cantar al unísono en una asamblea de Colombia Humana la frase de batalla del alcalde Dau?



