Conservaré el respeto que se merece el actual alcalde encargado de Cartagena, Pedrito Pereira Caballero, por la dignidad con la que está ungido; pero entraré en confianza no con el mandatario sino con la persona, con el amigo, por lo cual de aquí en adelante, en este escrito, lo llamaré simplemente Pedrito, esperando que no se vaya a ofender ni a incomodar, así, que, de esta manera pasaré a decirle a Pedrito, el Alcalde, lo que personalmente quise decirle, pero que no se pudo hacer.
Pedrito, mucho fue lo que me entusiasmé con tu encargo como Alcalde, no por nada personal, sino por la ciudad, pero a medida que fue pasando el tiempo desde tu posesión en el mes de septiembre del año anterior, poco a poco fui “desinflándome”.
Como la mayoría de cartageneros, todavía es la hora que no entiendo como te dejaste, como especie de yugo, imponer una vigilancia a tu gestión por parte de la señora Vicepresidente, como si no fueras capaz o no confiaran en ti.
Creo, Pedrito, que otro no hubiera permitido eso. Son rezagos del Centralismo Andino. Pero bueno, finalmente tuviste que aceptarlo.
Todo esto, Pedrito, te lo escribo, cuando todavía eres Alcalde encargado de Cartagena, para que no digan que lo hice cuando ya no eras el mandatario de los cartageneros, o que tuve miedo de hacerlo; no.
Pedrito, como ciudadano, traté de tener una entrevista contigo, en tu despacho, y en horas hábiles, para lo cual cumpliendo el protocolo de rigor me inscribí para una cita en el desgastado cuaderno de Paulina, la encargada para tal procedimiento, la que me advirtió que pronto me estarían llamando para confirmar día y hora de la cita; y como te dije, me pasó como al Coronel de García Márquez, nunca me llamaron, nunca me escribieron.
Pedrito, esto, en diciembre de 2018, te lo comenté por vía de mensaje de texto y me respondiste que antes que finalizara dicho año, el 2018, estaríamos hablando personalmente. Pero el año finalizó y nada.
Ya, cuando este año “va agua abajo”, como se dice, “tiré la toalla”, máxime que como los enfermos de gravedad, te puede pasar que un día de estos te acuestes siendo Alcalde y no amanezcas siéndolo. Lo cual lamentaría, no tanto por ti, como por la ciudad.
Pedrito, en tu condición de Alcalde, me aburrí de enviarte fotos de la multitud y variedad de huecos, “cráteres” o trampas mortales que se encuentran en las calles del Centro de la ciudad. Te envié fotos de los huecos en la Plazoleta Benkos Biojó, Avenida Venezuela, calle de La Moneda, Boquetillo de Santo Domingo, y otros, pero no hiciste nada.
Te envié fotos del abandono en que se encuentra el Jardín de la Plazoleta Benkos Biojó, y no hiciste nada.
Te envié fotos de la insalubridad pública y el gran riesgo en la salud del ciudadano que se genera por la venta incontrolada de comidas y toda suerte de alimentos, pero no hiciste nada.
Pedrito, te envié fotos del caos o “mercado persa” que a diario se da en el conocido “Callejón de los Patacones”, el que está entre el edificio Concasa y la parte posterior del Centro Uno, y no te interesaste.
Pedrito, te envié fotos del desastroso estado en el que se encuentra el puente peatonal que une a Crespo con Santa María, pero no hiciste nada.
Te envié fotos de la manera como ante la vista de las autoridades se roban las orillas del Caño Juan Angola en el barrio de Crespo, sector Avenida Las Américas, y tampoco hiciste nada.
Pedrito, te mandé fotos del inminente peligro que genera el rudimentario puente que une el barrio Ternera con el de Los Campanos, y ni te importó.
Pedrito, te manifesté, por mensaje de texto, sobre la violación, en los barrios de Crespo, Marbella y el Cabrero, de la norma que prohíbe el parrillero por parte de los mototaxistas, y no hiciste, nada.
Pedrito, traté de manera insistente que tu Secretario de Hacienda, William Valderrama Hoyos, me cancelara un servicio de publicidad radial que le presté, y no pudiste hacerlo ni lograrlo.
Quise alertarte sobre comentarios de cosas “no muy santas” que se dice están ocurriendo en la Unidad de Contratación del Distrito, y no pude hacerlo porque nunca me recibiste.
Finalmente, Pedrito, ya para despedirme, recuerda lo que dijo Simón Bolívar, “El verdadero amigo del gobernante es aquel que se atreve a decirle la verdad”
Pedrito, en otra ocasión será porque en esta, no fue.

