La andropausia, conocida también como síndrome de ADAM, es un cuadro clínico originado por la disminución de la testosterona, que es fabricada por los testículos y las glándulas suprarrenales. Este episodio, contribuye a la disminución del deseo sexual en el hombre y en algunos casos, va acompañada de signos molestos que merman su calidad de vida y en ocasiones agravan su salud. También, hay otros condicionantes que pueden acelerar y agudizar este diagnóstico.
El inicio de la andropausia es variable. Por lo general se manifiesta entre los 40, 45 y 55 años, pero en algunos hombres, a partir de los 30. Este hecho, no implica la ausencia de fertilidad, dependiendo del recuento de espermatozoides que tenga el paciente. Si, se produce una disminución de la libido y disfunciones de la erección, al igual que se afectan otras funciones orgánicas, a las que acompaña la apatía, pérdida de energía y fatiga.
Además, puede presentarse una pérdida de memoria, ya que la testosterona protege las neuronas cerebrales. Todos estos síntomas, no impiden al paciente tener hijos hasta pasados los 70 años. Hay casos como el de Charles Chaplin, que fue padre a los 78. Por tanto, no todos los hombres presentan andropausia.
Con la disminución de la testosterona, hay una pérdida de fuerza y agilidad, porque se reduce la masa muscular. Estas sintomatologías, se originan de forma lenta y progresiva. Tanto, que en muchos casos, pueden no ser advertidas.
Existen una serie de factores que contribuyen a la aparición de la andropausia, y a los que deben prestar atención: el consumo habitual de alcohol, el tabaquismo, el uso excesivo de medicamentos no medicados, el aumento de peso y de un mayor porcentaje de grasa en el cuerpo (localizada por lo general en el abdomen), las lesiones por debilidad de los huesos (osteoporosis), y llevar un estilo de vida sedentario.
La disminución de testosterona puede contribuir a otras complicaciones como enfermedades del corazón y del metabolismo en general. Puede registrarse un aumento del colesterol malo y un descenso del bueno y más hipertensión. Por tanto, la andropausia conlleva un mayor riesgo cardiovascular.
Uno de los motivos por lo que la andropausia es sub-diagnosticada con frecuencia, es que los síntomas pueden ser diversos y diferir mucho de un individuo a otro. Habitualmente, es dificultoso prescribir si los síntomas de la andropausia están vinculados con algo más que las circunstancias de los años.
Hoy en día, existen alternativas que ayudan a sobrellevar los síntomas de la andropausia, como la terapia hormonal de reemplazo. Esta y otras terapias poseen derivados de testosterona y los hombres pueden recurrir a parches, geles e inyecciones, según lo acordado con el especialista, ya que lo primero debe ser un buen diagnóstico. Así, una vez que se constata la disminución de los niveles de esta hormona, el andrólogo establecerá si es conveniente para el paciente iniciar un método de reemplazo con andrógenos o recurrir a cualquier otro método.
La automedicación puede conllevar ciertos riesgos. Gracias al tratamiento con testosterona, el hombre experimentará notables beneficios como el incremento del deseo sexual y el aumento de la erección. Además, se mejora la densidad ósea, desciende la grasa corporal, aumenta la masa muscular y, en general, se nota una mejoría del bienestar y el estado de ánimo.



