El pasado viernes el país cumplió un mes entero de movilizaciones y de expresiones de descontento social, un mes que a su vez dejó cifras horrorosas de violencia, centenares de desaparecidos, más de 50 asesinatos y un sin número de violaciones a los derechos humanos que alimentan el descontento, lo cual es caldo de cultivo para el discurso de la derecha.
Así lo expresé a través de mis redes sociales hace unos días “Pareciera que estamos en una guerra civil provocada por la derecha con fines electorales”.
Los sectores alternativos hemos rechazado vehementemente la violencia, venga de donde venga. En ningún momento hemos llamado a los bloqueos o celebrado que policías y soldados salgan heridos en estas confrontaciones.
Hemos sido claros en llamar a la protesta pacífica y a la construcción de un pacto social, entendiendo que la gente está cansada de la desigualdad, del desempleo y de las violaciones de derechos humanos por parte de la Fuerza Pública. ¿Qué está pasando en nuestro país? ¿Qué está pasando en Cali y en el Valle del Cauca? Hemos sido garantes del dialogo y solo le hemos pedido al presidente Iván Duque que se siente a negociar, porque es la única salida a la crisis que hoy embarga al país. Pero la desconexión con la ciudadanía no solo viene del Gobierno Nacional, el Congreso al negar la moción de censura esta semana demostró que es un apéndice más del poder ejecutivo: 69 senadores le dieron un espaldarazo al ministro de defensa Diego Molano pese a las miles de víctimas que piden justicia. Y es realmente con ellos con los que se construye un pacto social.
Claro que nos duelen todas las muertes, son colombianos los que se están matando en las calles para ser escuchados y son policías a los que ponen de carne de cañón para negarse a negociar y a escuchar.
Insisto, la prolongación del paro solo beneficia a la derecha y a los que creen que el caos solo se soluciona con más mano dura, sin comprender que no estamos en una guerra, sino en un conflicto netamente social.
En un país donde el 32% de las personas no comen las tres comidas al día, donde la mayoría de los municipios no cuentan con un hospital, donde los niños mueren por desnutrición y los jóvenes no tienen empleo ni educación, las razones para protestar sobran y serán esos jóvenes los verdaderos llamados a construir país. Ellos, que solo anhelan un futuro y que rechazan la violencia pero que hoy ven su protesta secuestrada por unos pocos que solo quieren sacar provecho electoral de esta violencia. Nosotros, como opción real de poder, apoyamos la protesta pacífica y hacemos un llamado al Gobierno a cesar la horrible noche en la que estamos, es momento de negociar, es momento de escuchar y de reconocer que el Estado le ha fallado a esos jóvenes que solo querían un mejor país, jóvenes que murieron por exigir el cumplimiento de sus derechos.
- Posdata: ¡A inscribir la cédula, la lucha no solo es en la calles, también es en las urnas!



