Si con la columna de la semana pasada Alemania y la Inmigración | No es un país para ir de rebusque. usted quedó motivado para intentar mudarse a Alemania, conviene que conozca algunas costumbres alemanas en el lugar de trabajo:
– La puntualidad es esencial: Llegar puntualmente al trabajo es uno de los principales requisitos para trabajar en Alemania. Esto significa llegar cinco minutos antes del comienzo de la jornada laboral, no antes ni después. Y presentarse puntualmente a cualquier cita o reunión de trabajo. Las disculpas, que tanto nos gustan, no son bienvenidas ni justifican la impuntualidad, que acá es muestra de desconsideración, falta de respeto y de educación.
– Saludar: Si trabaja en una empresa con un buen número de trabajadores, entre los cuáles usted desconoce a muchos, eso no lo disculpa para dejar de saludarlos cada vez que se cruce con ellos durante la jornada laboral. En especial en los ascensores. Lo mismo con los visitantes.
– Trato formal: No importa que tan amistosos se muestren, siempre el trato debe ser formal (de usted o «Sie»), en especial con los superiores. A menos que explícitamente lo inviten a tratarse informalmente (de tú o «du»).
– Los colegas son colegas, no amigos: No importa que ocasionalmente le cuenten algo personal, o que hagan salidas juntos, sus colegas son sólo colegas. Un alemán tarda años para considerar a alguien un amigo. Y si usted se ha equivocado en su trabajo se lo harán saber de manera directa, sin ningún suavizante.
– Tocar y entrar: Cuando la puerta de la oficina de un colega está cerrada, basta con tocar antes de entrar. No es necesario esperar hasta que uno sea invitado a pasar.
– Todo se imprime: No obstante que cuentan con la mejor tecnología, los alemanes escriben todo a mano, tienen cientos de formatos y registros impresos que llenan manualmente y luego transcriben en el computador. Alemania es uno de los países con mayor consumo de papel a nivel mundial: en promedio, un alemán utiliza 250 kilos de papel al año. Y les encanta enviar todo por correo postal.
– Un almuerzo corto: En Alemania la pausa para el almuerzo suele durar solo media hora. No hay tiempo para tomar la siesta.
– El café: No se sorprenda si en el primer día de trabajo le presentan la máquina de café antes que a los demás colegas. Y con ella la lista de encargados para comprarlo, para comprar el azúcar y la leche, para prepararlo y para lavar la máquina, entre los cuáles muy pronto estará su nombre.
– Pasteles y chocolates: En el lugar donde se prepara y toma el café, usualmente se comparten también pasteles o tortas y chocolates. Y esperan que usted también lo haga.
– Un brindis: Ocasionalmente, cuando hay algún motivo para celebrar, se brinda con una copa de vino espumante o una cerveza.



