Era mediados de julio cuando en un video, tres supuestos sicarios venezolanos con mini Uzi amenazaban de muerte a líderes de bandas criminales al servicio de «Los Costeños» en Barranquilla y Soledad, Atlántico.
Los sicarios amenazaban en nombre del más poderoso cártel narcotraficante de Colombia, el hoy llamado «Clan del Golfo», y de sus representantes en Barranquilla: Víctor Carlos Pérez De Alba «La Máquina del mal» y Ober Ricardo Martínez Gutiérrez «El negro Over”, y otros dos cabecillas con los alias de «El Chapu» y «El Peke», reconocidos líderes criminales del Atlántico.
Varios días después, desde la Estación de Policía en Soledad 2.000 apareció un video donde miembros de «Los Costeños» sometían a todo tipo de agresiones a otros reclusos y lanzaban frases como: “Aquí manda es la gente de «Los Costeños», el «Ober» y «El Chapú», sepan que aquí la que manda es la gente de la costa, aquí no copiamos de “El Clan del Golfo” ni una mon$%». A su vez salían panfletos amenazantes en donde ofrecían a todas sus bandas criminales aliadas entre 2 y 5 millones de pesos por alguno de estos cuatro líderes de «El Clan del Golfo», pero ¿Cómo inicio la guerra? y ¿por qué?
No es la primera vez en Barranquilla y en su área metropolitana que se crean dos facciones en donde las bandas criminales tienen que elegir un bando. Hace ocho años la situación era igual de compleja cuando «Los Rastrojos», brazo criminal de capos del Cártel del Norte del Valle, representada en Barranquilla por los hermanos ex-paramilitares Brayan y Juan Manuel Borré Barreto, Javier Insignares Toro, alias «JJ» y Senén Fabio Cedeño Camelo, alias «Arturo», se disputaban las rutas del narcotráfico, microtráfico y la extorsión contra otras bandas como «Los Paisas» y los mismos «Urabeños». Sería cuestión de tiempo cuando sus líderes entraran en disputa y se dividieran en «Rastrojos Costeños» liderados por los hermanos Borré Barreto y por los entonces jóvenes Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias «Castor», y Digno Palomino; mientras que «los Rastrojos Vallunos» era liderada por alias «Arturo» y ‘JJ’.
La guerra en aquel entonces entre «Rastrojos Costeños» y «Rastrojos Vallunos» fue como ahora, sin piedad; los ataques sicariales eran diarios. En esa guerra murieron traquetos, abogados, sicarios, chanceras y conductores de buses, pero llevaron la peor parte los que representaban a los «narcos» del Valle del Cauca, Senén Fabio Cedeño Camelo, alias «Arturo», quien caería capturado; y Javier Insignares Toro, alias ‘JJ’, era perseguido por toda Barranquilla; los hermanos Borré Barreto caerían presos, pero bajo su mando quedarían Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias «Castor», y Digno Palomino y tras la victoria la banda criminal quedaría solo como «Los Costeños» y se dedicarían al microtráfico, la extorsión y al cobro de vacuna o peajes a carteles narcotraficantes para el paso de cocaína hacía los puertos, manteniendo así el control sobre todo lo ilegal que se moviera en Barranquilla.
Para el «Clan del Golfo» obtener el control total de los puertos del Atlántico, Magdalena y La Guajira han sido esquivos desde entonces ante la presencia de bandas enemigas como «Los Costeños» y «Los Pachencas» quienes mantienen una ideología de resistencia hacía los cárteles y bandas criminales procedentes del interior del país, en los últimos años han figurado como aliados en lo que respectaba al tema del paso de droga hacía el exterior y como enemigos cuando el cártel liderado por «Otoniel» ha intentado enviar personal desde el Urabá a reclutar bandas criminales locales para hacerle frente a «Los Costeños», este fue el último caso cuando a comienzos de año la Policía capturaría al ex-paramilitar Lucio Galeano alias «Montero» un verdadero peso pesado del «Clan del Golfo» y enviado por orden del mismo «Otoniel» con la orden clara de obtener a como dé lugar los puertos del Caribe Colombiano, desde aquí se sabía que lo que venía sería la guerra.
Una fuente confidencial asegura que la guerra fría empezaría con la alianza entre «Los Costeños» y «Los Pachencas», motivo por el que empezarían delatando mercancía de drogas del «Clan del Golfo». Luego este grupo criminal asesinó al capo narcotraficante Libardo Parra González, alias «El Flaco» o «El Compadre«, quien desde que regreso de Estados Unidos en 2015 había buscado apoyo con «Los Pachenca» por medio de su ex- esposa Zulma Musso, alias «La patrona», tras su muerte, al día siguiente, tres hombres fueron acribillados en una casa en el vecino municipio de Soledad, en respuesta por la muerte del capo; mientras que un mes después en el norte de Barranquilla, sicarios disfrazados de domiciliarios intentaron balear equivocadamente a los ocupantes de un automóvil en el que se desplazaría Javier Insignares Toro, alias «JJ» quien aparentemente, ahora se encargaba de coordinar la logística para el envío de droga del «Clan del Golfo», su muerte finalmente se daría en mayo en Cartagena de Indias.

En medio de la guerra, «El Clan del Golfo» reclutó desde la cárcel a Borré Barreto y a «Tommy Masacre», quien anteriormente estaba al servicio de «Los Costeños» y tiene a su mando a varios criminales venezolanos dispuestos a trabajar. Fue así como convencerían a otros líderes criminales como Víctor Carlos Pérez De Alba «La Máquina del mal», dado de baja por la Policía, Ober Ricardo Martínez Gutiérrez «El negro Ober», Alfredo Rafael Castillo Cantillo alias «Mapaná» ex-AUC y quién sería asesinado por «Los Costeños» en febrero, al igual que a Alberto Rafael Montaño Cárdenas alias «Juan Diablo» quien también sería acribillado por la banda de «Castor» y Digno Palomino, quienes controlan todos los movimientos desde una cárcel en Venezuela donde están presos desde 2019.
El alcalde de Barranquilla dijo en una entrevista que busca frenar a como dé lugar la entrada del «Clan del Golfo» a la ciudad, y así ha ocurrido últimamente con la baja de «La Máquina del mal» y las recientes capturas. «Los Costeños» parecen mostrarse victoriosos ante el traslado de Borré Barreto y «Tommy Masacre» hacía una cárcel de máxima seguridad, incluso cortándole la cabeza a uno de sus más cercanos sicarios. Parece que la refundación de «Los Rastrojos Costeños» no fue más que una estrategia para confundir a las autoridades de «El Clan del Golfo», y su entrada a la ciudad sigue siendo esquiva, por lo menos por ahora.



