Mientras el presidente del gobierno español presiona en Bruselas al presidente del Consejo Europeo Charles Michel, para que acuerde con el resto de países de la unión, medidas conjuntas para atajar los precios energéticos en Europa, la derecha española negando la realidad, sigue empeñada en la consigna de que a España sólo la deben gobernar ellos.
Estancados en la idea de obtener el sillón de la Moncloa a costa de los principios éticos, se valen de cualquier artimaña irreal, para que los españoles (según ellos estúpidos), los favorezcan en las próximas elecciones generales. A ello contribuye en enorme medida el periodismo actual que sin reserva ni cabalidad, se rinden ante el dinero.
Están anclados en la época en que la sumisión ciega del pueblo acataba sin rechistar órdenes del poder y se dejaba alimentar de bulos, arropados por los millones, billones o trillones, de los gobernantes prepotentes que tras barrabasadas, escondían su ignorancia, complejos e incapacidad.
Algunos vivarachos, ocultos tras una careta de religiosidad desmantelaban la Nación, deslumbrados por el usufructo que les permitía el derroche a gran escala y por ende, una mejor posición social.
Esta manera de hacer oposición que está practicando la derecha española, se ha convertido en un juego perverso que parece no tener límites y que no tiene ni pies ni cabeza, pero deja al descubierto la bajeza moral, ética y la falta de un sentimiento real hacia el país, impidiendo que los avances logrados por el actual Gobierno, se lleven a cabo cuanto antes.
Aún existen problemas urgentes y necesarios que resolver, que agilizarían el bienestar de los españoles, pero el nunca de la oposición, los retiene. Con esta manera de proceder, no pueden decir los opositores de la derecha que están haciendo una buena labor de oposición, cuando lo que pretenden con el despotismo (no ilustrado del siglo XVIII), si no del político actual, es obstaculizar la buena marcha de la presente jefatura, con Pedro Sánchez a la cabeza. Ej: Renovación del Concejo General del Poder Judicial.
El 20 de octubre, como todos los años, se celebró la retirada de ETA. (Hace diez años, que ETA dejó de matar). Un logro del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, socialista y un gran demócrata, y de su Gobierno, mediante diálogos y una certeza y lealtad férreas.
Un resultado que enorgullecería a cualquiera en el poder, se convirtió para la oposición en un desprestigio al Gobierno, sin pensar que a cualquiera que tenga los cinco sentidos en su sitio le daría al altísimo, (no paran de ir a misa y pasearse con los curas), las gracias por haber iluminado las neuronas del entonces presidente socialista.
Se agarran de cualquier tontería para lograr la crítica que suponen desprestigiará al Gobierno, haber regido bien, no haber robado, no haber levantado falsos testimonios ni mentir (lo dice la doctrina de la iglesia). Seguro que estarían sentados en el sillón que tanto ansían, puesto que el desprestigio internacional que han logrado, se lo deben a su manera nada profesional e infantil de actuar, tan presuntuosa.
Nos sentimos orgullosos y dispuestos a luchar por consiguiente, para lograr que el bienestar para el que están trabajando las actuales comunidades socialistas, puedan lograrlo a pesar de las trabas retorcidas de la derecha existente.

