Después del papelón que hizo Ingrid Betancourt en Noticias RCN sobre los candidatos a la presidencia en Colombia y si cada uno de ellos tiene “maquinaria”, se abrió un debate interesante sobre este fenómeno político y sobre quienes tienen maquinaria o no. Aquí mi opinión.
El uso de la palabra maquinaria se refiere a “redes de organizaciones de votantes que son conformadas por organizaciones políticas, cuyo objetivo principal es el de conseguir votos” y partiendo de esta definición un poco básica, la pregunta es, ¿Es posible hacer política sin ella? Según definición un grupo de ciudadanos organizado por una Junta de Acción Comunal, o una asociación de vecinos, o hasta de un grupo comunitario podría llegar a ser maquinaria, lo cual no hace necesariamente mal que apoyen a un candidato en especial según sus propuestas y trayectoria, entonces ¿Por qué están mal vistas?
Esto es porque se puede llegar a confundir a grupos de personas organizados votando y buscando votos por un candidato con redes clientelares de ciudadanos y empresas que no votan a conciencia, sino por posible retribución del candidato a sus intereses. Aquí es donde empieza la corrupción, cuando el voto no se da por confianza, sino por interés.
Cuando el político promete apoyar a ciegas a los sindicatos como FECODE en el congreso y ante la opinión pública a cambio de que voten por él es una red clientelar.
Cuando el político promete puestos públicos a personas que voten por él y a sus familiares y amigos es una red clientelar.
Cuando el político recibe financiación de múltiples empresas o gremios para que el funcionario legisle, defienda y trabaje en función de sus intereses particulares hay captura de lo público por intereses privados, y es una red clientelar.
Entonces cuando debatamos sobre si votar o no por un candidato porque tiene maquinaria o tiene apoyo de personas con “maquinaria”, la apuesta sería ver el tipo de apoyos que recibe, si hay algún interés privado en esos apoyos que puedan corromper las decisiones del funcionario elegido, que no sean compatibles con el bien general de Colombia y sus habitantes.
Esto porque no hay político que no tenga “maquinaria”, pero si existen políticos sinceros, coherentes y valientes que ponen los intereses de la ciudadanía por encima de los intereses sindicales, empresariales y personales.



