Hoy 10 de septiembre es el día internacional de la prevención del suicidio. El 2021 marcó el pico de suicidios de los últimos diez años en Colombia, con 2.350 víctimas, según lo revelan cifras preliminares de medicina legal con corte a noviembre. Los números muestran que por cada diez homicidios en ese periodo, ocurrieron dos suicidios. Estos números esconden las historias de 1.903 hombres y 447 mujeres, entre los cuales se cuentan 255 menores. Hasta ese mes, dicha causa de muerte había afectado a 335 entre 20 y 24 años, siendo el rango de edad en el que más casos se presentaron. La mayoría, 272, eran hombres.
Lo que sabemos sobre el suicidio desde una perspectiva psicológica hoy en día es que a menudo no es una elección libre, pero la mayoría de las veces es el resultado de una depresión, una enfermedad mental o una debilidad emocional y sobre todo de la indiferencia y falta de escucha de los demás. Revisemos primero algunas de las señales de riesgo del suicidio:
- Expresiones sobre la muerte o el deseo de morir.
- Bulling escolar y mal uso de la tecnología.
- No aceptación física e inapetencia.
- Regalar objetos preciados o con valor emocional.
- Aislarse de amistades y familiares.
- Expresar emociones negativas intensas.
- Depresión o sentimiento de desesperación.
- Pérdida de interés en el estudio, actividades y personas con las que antes disfrutaba.
- Aumento de uso de alcohol o de estupefacientes.
- Comprar armas o cuchillos o acumular pastillas.
- Expresar sentimientos de fracaso y desesperanza.
- Despedirse de los demás como si fuera la última vez.
- Llorar mucho e introversión.
- Cambios drásticos en su personalidad o estados de ánimo.
- Sentimientos de culpa o tristeza.
En un mundo y sociedad en la cual se impone nuestros puntos de vista, nuestros egoísmos, prepotencias y autoritarismos, observamos que hemos dejado de dar de escuchar y de darnos cuenta de lo que aflige, preocupa y angustia la vida de los demás.
Los jóvenes y niños no encuentran confianza en sus padres. Hoy en día las páginas sociales conocen mejor los problemas de los hijos que los mismos papás. Saber escuchar ayuda a la persona que nos habla a sentirse respetada, acogida. Mientras escuchamos estamos creando un espacio de interrelación, un puente emocional de conexión y eso es de suma importancia cuando se trata del ámbito familiar.
Una buena escucha ofrece la posibilidad a la persona que nos está hablando de comunicar y expresar sus pensamientos, sus emociones y sus sentimientos. Adoptar una actitud de escucha es apartar nuestros pensamientos y concentrarnos en las expresiones del otro. Toda la energía la ponemos en las necesidades de la otra persona, lo que la hace sentirse reconocida y estimada. Es lo que se denomina una caricia emocional.
La escucha es una habilidad que exige apertura, transparencia y ganas de comprender. El justo equilibrio entre saber escuchar y saber hablar produce el diálogo. Cuando a la escucha acrecentamos el amor, se debilitan las causas por el cual el suicida desea quitarse la vida porque ya no está solo, alguien lo entiende, lo escucha, lo abraza, lo orienta y lo guía.
Dios omnipotente que refugias a los desolados y confortas a los que viven tristes y angustiados, mira mi aflicción y manifiesta tu poder para auxiliarme; vence al detestable enemigo; y haz que, superada la presencia del adversario, pueda recuperar la paz y la libertad y así, sirviéndote con sincera piedad, pueda confesar que Tú eres admirable y manifestar la grandeza de tus obras y lo maravilloso que es vivir contigo en mi corazón. Amén.



