Un hombre de verdad, un hombre con “H” mayúscula, un verdadero macho, celebra, conmemora y festeja todos los días la mujer. Ojalá no existiera el día internacional de nada porque eso significaría que los problemas no subsisten. Pero menos mal que existen los días internacionales como el que conmemoramos el día 8 de marzo, pues nos permiten reflexionar sobre las problemáticas, peligros e injusticias que persisten en nuestra sociedad en el mundo entero.
No podemos desconocer que en las últimas décadas mucho se ha hecho para lograr la tan deseable y necesaria igualdad de género aunque mucho aún hay que hacer.
Hay regiones del país que tratan a la mujer como un ser esclavizado, humillada en su casa, maltratadas, subyugadas al imperio machista, que aguantan infidelidades y que por un amor enfermizo aguantan todo tipo de humillación y maltrato. En el mundo laboral muchas mujeres siguen sin ser reconocidas en sus remuneraciones con la misma equidad del otro género, otras para lograr o mantener sus trabajos tienen que sujetarse a la tortura de los abusos de poder, psicológicos y sexuales.
Sin dudas que la mujer y el hombre son diferentes. La verdadera feminista no es aquella que es sus luchas y reivindicaciones maltrata, insulta o rebaje al género masculino, así como el verdadero reivindicador del rol del hombre en la sociedad no puede humillar y desconocer la importancia de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad.
En el relato de la creación Dios al crear al hombre y a la mujer, en su diversidad de género les regalo a ambos este hermoso mundo para que ambos lo administraran en equidad. La diversidad de género es sin dudas una riqueza que nos complementa, pero que jamás debería ser utilizada con la soberbia de los que pretenden imponerse el uno sobre el otro.
La Familia, la sociedad e instituciones que sepan vivir en ese equilibrio, están garantizando espacios de respeto, de valoración de las personas, enriqueciendo instituciones con el aporte de ambos géneros en sus capacidades intelectuales y en sus modos de sentir y solucionar las situaciones que se presenten en el día a día.
Que el día Internacional de la mujer nos ayude a tomar conciencia de esa realidad. Sin el aporte de las mujeres el mundo es mucho más pobre y los desequilibrios serian insanables.
Felicito y abrazo especialmente a todas las mujeres de mi vida, que son bendición continua y que iluminan mi existencia con su sabiduría, con su ternura, con su inteligencia, con su oración y con su testimonio de vida. Feliz y bendecido día Internacional de la mujer.




