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Por: Álvaro González Álvarez, Ph.D., PE
En mi columna de noviembre del año pasado, titulada ‘La ‘Iglesia Dumekista’: Totalitarismo vestido a lo Mahatma Gandhi’, ya advertí sobre mis sospechas de que la administración Turbay implantaría un totalitarismo dogmático disfrazado de un discurso de unión tipo Kumbayá.
En el nuevo orden político de Cartagena, identifico tres grandes grupos: El primero incluye votantes y ciudadanos desinformados y desprevenidos, que poco saben o les importa la política. El segundo grupo abarca a los inversionistas de la campaña electoral, empresarios, políticos y politiqueros, veedores y líderes barriales, académicos, fundaciones, agremiaciones profesionales y contratistas estatales, incluidos los de las OPS. El tercero se compone de creadores de contenido, columnistas, locutores, presentadores, periodistas y portales de noticias tipo rebusque.
Los primeros son un caso perdido, ya que funcionan en piloto automático de las emociones y han aceptado sin cuestionar el discurso dominante. Los otros dos grupos, aunque comparten un interés monetario, juegan un papel crucial en la implantación y difusión de la narrativa gubernamental.
Era solo cuestión de tiempo para que se hiciera evidente que la mayoría de los portales de noticias de Cartagena son pro-Dumek; quizás, su trabajo comenzó desde el período de William Dau Chamatt. ¿Cómo se explica entonces que pasaran de cuestionar casi todo de la administración previa a aplaudir irrestrictamente la actual, incluso excusando u omitiendo lo que está mal?
Aclaro, no hay nada malo en que un medio de comunicación, periodista o columnista apoye un proyecto político. El problema es que algunos siguen pretendiendo ser objetivos e independientes sin darse cuenta de que ya no les queda esa túnica. Destapense sin subterfugios; el mundo no se va a acabar por ello. Bienvenidos al debate, pero con argumentos. Es lo menos que se espera de ustedes.
Es tanto el afán por cambiar el discurso a favor del líder que ahora parece que plantear hipótesis basadas en indicios se llama sofisma; investigar, analizar, documentar un hecho y cuestionar se convirtió en tener rencor. Lo hilarante de estos caballeros templarios de la ‘Iglesia Dumekista’ es que criticaban a Dau por cualquier cosa. ¡Por supuesto que eso no era rencor! Pero a un alcalde que le gustan los exorcismos y que no entiende la necesidad de licencias ambientales para el Canal del Dique, no.
Como van las cosas, y dado que muchos medios locales se han convertido en cajas de resonancia de la Alcaldía de Cartagena, será necesario sacar un aviso clasificado: «Se buscan ciudadanos valientes que se atrevan a cuestionar al alcalde Dumek Turbay». Si no me creen, revisen la plataforma ‘X’ (antes Twitter), donde abundan bodegueros y perfiles falsos asediando a cualquiera que cuestione a Turbay.
Pese a toda esta legión de ‘guardaespaldas’, cada vez será más difícil proteger al alcalde. Luego del júbilo inicial, lo que hemos visto es que su estilo pantallero le está explotando en la cara. Los mensajitos de sus secretarios de despacho iniciando con «siguiendo las directrices del señor alcalde Dumek Turbay», y los propios mensajes del alcalde con tono bravucón, ya no funcionan.
Algunos ejemplos:
- El Plan “Titán 24” ha sido un fracaso hasta la fecha, apodado ‘Plan Tilín Tilín’, ‘Plan Tilín Tilán’ o ‘Plan Tintililillo’. El alcalde, quien antes se indignaba con las muertes y crímenes, tuvo que aprender rápidamente que no es recomendable hacer política con las tragedias. Ahora se excusa: «existe una guerra heredada entre bandas».
- Los taxistas siguen con su estación satélite en el Camellón de los Mártires.
- Las prostitutas continúan deambulando por el Centro Histórico.
- La guerra frontal contra los huecos incluye muchas contrataciones de la pasada administración. Los recursos para el alcantarillado de Bayunca y Pontezuela fueron gestionados por el anterior alcalde.
- La ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, le recordó la necesidad de la licencia ambiental para el proyecto del Canal del Dique.
Aun con todo lo anterior, Dumek, con ayuda de parte de la prensa local, pretende hacer creer que todo va viento en popa y que, desde el primero de enero, Cartagena es la Tokio del Caribe. No hay democracia que aguante cuatro años de pos-verdad, estigmatización a los disidentes y gaslighting.
Dato curioso: cuestioné duramente varios aspectos de la administración anterior. Sin embargo, Dau Chamat, jamás me bloqueó o censuró en redes sociales. Resultó ser más demócrata y menos sensible a la crítica que Turbay Paz. Todo esto me recuerda a un amigo que solía decir irónicamente: «Como vamos, vamos bien — decía el borracho y lo llevaban arrastrando».
Ñapa
En cuanto a pos-verdades, la Universidad de Cartagena y Alfonso Arrieta Pastrana han declarado que el ‘mar les dio la razón’ y que ‘los diseños de la Protección Costera mostraron solidez’. Sugieren que intentan burlarse de la inteligencia de los colombianos y que los cartageneros deben darle sepultura a la ingeniería y la ciencia. Dice una frase atribuida a Joseph Goebbels: «una mentira dicha una vez sigue siendo una mentira, pero dicha mil veces se convierte en verdad».
Lo paradójico de este episodio de la ingeniería local es que Dumek prefirió ‘ladrarle’ al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, en lugar de cuestionar públicamente los diseños de la Universidad de Cartagena, como lo hizo cuando era candidato.
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La tan anunciada ‘verdad verdadera’ del proyecto de la Protección Costera resultó ser otra bravuconada del mandatario en redes sociales. A propósito, sigue sin pronunciarse sobre los convenios interadministrativos en temas de diseños y estudios relacionados con infraestructura.



