En desarrollo de operaciones de control y seguridad integral marítima, guardacostas de la Armada de Colombia, con apoyo de una aeronave de los Estados Unidos, interceptaron un semisumergible artesanal que transportaba 2.276 kilogramos de clorhidrato de cocaína en 111 bultos de diferentes formas y tamaños. Era tripulado por dos colombianos y un ecuatoriano.
Durante el procedimiento, el artefacto sufrió fallas mecánicas en los motores, impidiendo su navegación, lo que provocó su hundimiento en el lugar.
Con este contundente golpe, dejaron de ingresar más de 76 millones de dólares a las estructuras financieras de las organizaciones narcotraficantes que delinquen en la región y se evitó la distribución de más de cinco millones de dosis de estupefacientes en las calles del mundo.




