Dolor, indignación e impotencia sacuden al municipio de Santa Rosa del Sur, en el sur de Bolívar, tras un hecho que vuelve a desnudar la crudeza de la violencia y la fragilidad de los derechos humanos en esta región históricamente golpeada por el conflicto armado. La comunidad enfrenta hoy una herida abierta que no solo enluta a una familia, sino que hiere la dignidad colectiva y la esperanza de un país que clama por dejar atrás la barbarie.
En la tarde del jueves 8 de enero fue hallado sin vida un hombre en el sector La Y de San Lucas, zona rural del municipio. Tras el levantamiento e inspección judicial, las autoridades confirmaron que se trataba de Geiner Jaramillo Romero, natural de Caucasia, Antioquia. Su cuerpo presentaba múltiples impactos de arma de fuego, evidencia de una ejecución que ha generado consternación generalizada.
El impacto del crimen se profundizó al conocerse que Geiner había sido secuestrado en mayo de 2025 en Santa Rosa del Sur por hombres que se identificaron como integrantes del ELN. Desde entonces, su familia vivió meses de angustia sin pruebas de vida ni información clara sobre su paradero. Geiner, padre de cuatro menores de edad y agricultor de subsistencia, era ampliamente reconocido en su comunidad como un hombre trabajador, dedicado y ajeno a cualquier dinámica de violencia.
Versiones conocidas indican que el secuestro habría tenido como objetivo la extorsión de una suma de dinero producto de su trabajo agrícola. Sin embargo, las razones por las cuales permaneció en cautiverio durante varios meses y fue posteriormente asesinado siguen siendo materia de investigación. Aunque se ha señalado que hubo contactos con la familia para exigir dinero, esta información no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades.
Frente a este hecho, la Alcaldía Municipal de Santa Rosa del Sur emitió un enérgico pronunciamiento en el que rechaza categóricamente el asesinato, calificándolo como una grave violación a los derechos humanos y al Derecho Internacional Humanitario. En su llamado, la administración municipal exigió a los grupos armados ilegales sacar a la población civil del conflicto, respetar la vida, la libertad y la dignidad de quienes no hacen parte de la confrontación armada.
“El asesinato de un civil indefenso no solo enluta a una familia, sino que desgarra el tejido social y perpetúa el miedo en nuestras comunidades”, señala el mensaje institucional, que además convoca a las autoridades competentes a esclarecer los hechos y garantizar justicia.
La comunidad, por su parte, elevó un llamado urgente a la Defensoría del Pueblo, así como a organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, para que se refuercen las acciones de protección y acompañamiento en el sur de Bolívar, una región donde la población civil sigue pagando el precio más alto de la violencia.
Santa Rosa del Sur hoy no solo llora a Geiner Jaramillo Romero. Hoy exige que su muerte no sea una cifra más, que no se normalice el horror y que el respeto por la vida deje de ser una consigna para convertirse en una realidad efectiva en los territorios.

