A un mes del terremoto que sacudió al Chocó el pasado 10 de agosto, la reconstrucción comienza a convertirse en realidad. La primera vivienda destinada a una familia damnificada fue entregada a Julia Fridia Garza, docente y habitante del barrio Nicolás Medrano, en un acto que simboliza el inicio de una nueva etapa para las comunidades afectadas por la emergencia.
Garza recibió las llaves de una vivienda de 64 metros cuadrados, construida bajo criterios de sismorresistencia y diseñada para ofrecer condiciones adecuadas de habitabilidad y seguridad a su familia.
La casa hace parte de un proyecto que contempla la construcción de 500 viviendas para familias damnificadas por el terremoto. El hecho adquiere un significado especial porque la primera vivienda fue levantada precisamente sobre un terreno donde anteriormente colapsó una edificación durante el movimiento sísmico.
La entrega marca así un contraste poderoso: donde antes quedaron escombros y dolor, ahora comienza a levantarse un nuevo hogar. Para Julia Fridia Garza, más que recibir una estructura física, la entrega representa la posibilidad de recuperar estabilidad después de una tragedia que dejó a numerosas familias chocoanas enfrentando la pérdida de sus viviendas y bienes.
El proceso de reconstrucción apenas comienza, pero la primera casa ya está en pie. Y detrás de sus paredes hay mucho más que cemento, hierro y ladrillos: está la esperanza de una familia que vuelve a tener un lugar al cual llamar hogar.
La meta es avanzar progresivamente con las demás viviendas proyectadas para atender a las familias afectadas y convertir la reconstrucción en una respuesta concreta frente a las consecuencias que dejó el terremoto. Chocó comienza a levantarse. Chocó reconstruye. Chocó sigue adelante.

