Un S.O.S. lanzó la Guardia Ambiental de Colombia para salvar los pocos humedales que aún quedan en Cartagena de Indias. La entidad busca que las autoridades ambientalistas, el Estado y la ciudadanía cumplan con su deber y se pueda iniciar una verdadera campaña para preservar los cuerpos de agua.
«El llamado que hacemos es a cuidar, proteger y preservar nuestros cuerpos de agua, son oasis de vida y no podemos seguir acabándolos para hacer construcciones», dijo el director de la Guardia Ambiental, Roberto Ruíz Moreno
El funcionario recordó que hoy se inició la celebración conmemorativa del Día de la Defensa y Preservación de los Humedales, “en un día como hoy en 1971 se firmó el Convenio sobre la Defensa y Preservación de los Humedales, a orillas del Mar Caspio, en la ciudad iraní de Ramsar y uno de los principales logros de este Convenio, ha sido la creación de la lista de humedales de importancia internacional, en la que aparecen 2.372 humedales de 170 países con una superficie de 253.603.511 hectáreas”.
El ambientalista Rafael Vergara Navarro, sobre el tema dijo que «hemos afectado nuestros humedales sin sentimiento siquiera de autocrítica, y eso es muy grave porque se demuestra que no hay la conciencia y la vitalidad que se requiere en nuestros humedales».
Vergara Navarro, recalcó que en Cartagena de Indias se ha hecho un daño irreparable a cuerpos de agua como la Ciénaga de La Virgen, la zona de bajamar y manglares cercanos a Tierra Baja y Puerto Rey en la zona norte, irrespetando las normas de protección de la naturaleza.
“Existe una amenaza que se cierne sobre los manglares del Caño de Bazurto y la Ciénaga de Las Quintas que se miran sin importancia y hasta se plantea su erradicación, siendo este un cuerpo natural que ofrece grandes beneficios a la vida”.
En Cartagena actualmente existen grupos como el Ecobloque, integrado por diferentes autoridades y organismos como la Guardia Ambiental de Colombia que trabaja en la defensa y preservación de los humedales.
De acuerdo con el director de la Guardia Ambiental en la ciudad han sido devastados muchos cuerpos de agua, rellenados para construir urbanizaciones, como el de Las Palmeras, Villa Rosita, San José de Los Campanos, Rafael Nuñez, El Foco Rojo, El Pozón, La Candelaria, Boston y Playa Blanca, dónde hoy existen asentamientos familiares.



