Quiero contarte algo muy importante, la gente no te hace cosas, la gente hace cosas y tú decides como lo incorporas a tu experiencia. La verdad es que no eres el centro del universo, solo el centro de tu propia vida y de tus pensamientos. Aprender a dejar de tomar las cosas personal, te puede cambiar la vida; te ayudara a ver y sentir desde la empatía y te permitirá liberarte de la carga que representa el hacerte responsable de lo que otros hacen, sienten o dicen.
Cuando se genera el habito de tomarte las cosas personal, se crea una distorsión cognitiva muy común que se llama personalización, esta consiste en una alteración de la percepción en la que todos los problemas son tu responsabilidad.
Esto hace que la persona asuma ser culpable de todo aquello negativo que le rodea. El problema es que esta forma de pensar y afrontar la realidad puede hacernos muy miserables, generando un estado de malestar permanente y un gran sufrimiento emocional. Todo esto predispone a la persona que lo vivencia a sentir episodios o estados de ansiedad, la ira o la culpa.
Y aunque es muy difícil no tomar las críticas, comentarios ofensivos o humillaciones de manera personal, lo real, es que es cierto que los comportamientos, palabras y actitudes de los demás nos afectan, no lo podemos evitar porque sentimos. Pero la buena noticia, es que podemos aprender a gestionar esas primeras reacciones, adoptando un distanciamiento emocional, para minimizar la afectación y evitar sumergirnos en un círculo vicioso de pensamientos negativos recurrentes, que solo nos llevan al sufrimiento innecesario.
Cuando este tipo de error perceptual se afianza podemos creer que el universo conspira en nuestra contra. Cuando lo más objetivo sería considerar todas las opciones posibles, pero cuando nos tomamos todo personal, nos limitamos a valorar aquellas alternativas directamente vinculadas a nosotros, llegando a conclusiones erróneas que luego determinarán nuestro comportamiento y se convertirán en una profecía que se autocumple en la que “nadie me quiere y todos me odian”, “a mí siempre me hacen estas cosas”… Te suena familiar?
Y si la respuesta es sí, es momento de dejar atrás el tomarnos todo personal. Lo primero es aceptar que lo haces, que te tomas las cosas de manera personal, sobre todo cuando las situaciones se escapan de tu control o no ocurren como habías imaginado en tu mente. La clave es identificar cómo reaccionas ante las situaciones que generan decepción y frustración, ¿cuál es tu primer pensamiento? ¿Llegas inmediatamente a la conclusión de que es culpa tuya? ¿piensas que el universo entero está en tu contra?
Reconocerlo es el primer paso, para comprender que la realidad de la vida nos enfrenta a situaciones que nos pueden generar malestar y dolor, cuando no obtenemos lo que queremos, y eso no indica que el universo conspira contra ti; tú conspiras contra ti, cuando te lo tomas como algo personal.
Por eso la empatía es un factor protector, y sobretodo aceptar que no lees la mente, no conoces los motivos detrás del comportamiento de los demás. Cuando alguien te decepciona, te critica, te humilla debes tener muy presente que esa conducta habla más de esa persona que de ti y eso implica que esta fuera de tu control. Solo puedes hacerte responsable de ti y de lo que tú piensas, sientes y haces con la situación que estas viviendo.
Otro asunto es creerte el o la responsable de la felicidad, tristeza o decepción de otro ser humano. No puedes hacer feliz o triste a nadie, cada uno de nosotros elige como toma lo que vive; y si ese otro que está allí es feliz, pero te responsabiliza de su felicidad no es cierto, esa persona solo comparte su propia felicidad contigo, de lo contrario seria una relación de dependencia emocional.
Así que si alguien te dice que lo pones muy triste, recuerda que esa persona elige sentirse de esa forma, y que tú solo puedes cambiar lo que te corresponde de acuerdo a tus acciones y necesidades, bajo el respeto de los derechos de ambos.
¿Como puedo dejar atrás el tomármelo todo personal y querer controlar el universo? Empieza por cuestionar tus creencias. ¿Hasta qué punto realmente eres responsable de los éxitos, el fracaso o la felicidad de los demás? Es obvio que cuando se trata de personas cercanas con las que tienes un vínculo afectivo, tu comportamiento puede influir en su bienestar, pero debes recordar que tu influencia tiene un claro limite, y es el derecho y la libertad de esas personas para tomar sus propias decisiones.
Esto es todo un reto, sobre todo cuando algunos han asumido hacerse responsables de la felicidad de sus hijos, su pareja, padre, amigos u otras personas. Sin embargo, dejar de sentirte responsable por la vida de los demás no solo es liberador, sino que probablemente también mejorará la relación con esa persona.
De una forma u otra, si no te tomas nada personal, tú también serás más libre, haciéndote responsable de tu vida con mayor bienestar emocional y felicidad, recuperando la capacidad de tomar mejores decisiones desde una perspectiva más desapegada, permitiéndote construir relaciones más sanas.





