Mickey Mouse no es un ratón, sino una rata peligrosa. Lo que está pasando con la compañía Disney es preocupante, porque no estamos hablando de una empresa de entretenimiento para adultos, sino de una empresa de entretenimiento para niños y adolescentes. Una agenda para inculcar la ideología de género en los menores, una actitud agresiva contra las leyes que protegen los derechos de los padres y sus hijos, así como numerosos casos de empleados condenados por pedofilia y trata de personas con menores de edad son algunas de las problemáticas que rodean a esta compañía.
El mundo occidental, en especial, Estados Unidos, viene sufriendo un ataque sin precedentes que busca acabar con su tradición familiar, sus creencias y su cultura. En Norteamérica, los sodomitas vienen promocionando la ideología de género como una peligrosa arma de destrucción de la autoestima y de la naturaleza humana, donde los niños son blanco prioritario de estos colectivos sodomizados, quienes pretenden arrebatar la enseñanza de los menores de las manos de sus padres.
En el contexto descrito, el Estado de la Florida, en cabeza de quien es considerado el mejor gobernante actual de USA, Ron DeSantis, decidió reaccionar ante estos ataques y expidió una ley que protege el derecho de los padres en la educación de sus hijos e impide que los niños del jardín de infancia hasta el tercer grado reciban enseñanza sobre la orientación sexual o la identidad de género. Esta ley, también exige que se informe a los padres sobre los cambios relacionados en la salud física y psicológica de sus hijos.
Lo anterior generó la molestia de los colectivos sodomitas, quienes decidieron atacar a través de sus líderes corporativistas alineados con la agenda globalista. Para esto, la compañía Disney desafió al gobierno de la Florida y lideró una campaña que trató de boicotear la aprobación de la ley de protección a los padres y a los hijos. En ese plan quedaron al descubierto algunas declaraciones preocupantes.
Hace unos días, salieron a la luz pública unas grabaciones de los directivos de Disney, en las que manifiestan su abierta y directa estrategia para implantar la ideología de género (cultura sodomita) en los menores de edad. Durante la reunión virtual que sostuvieron para concertar la estrategia que impidiera la aprobación de la ley, la productora ejecutiva, Latoya Raveneau, afirmó que la compañía viene ejecutando una “Agenda Gay” y señaló que la intención de Disney es agregar más homosexualidad a las películas y a los espectáculos infantiles.
En esta misma reunión, otro de los miembros directivos indicó que la compañía realiza rastreos para asegurarse de tener personajes que no se conforman con su género y son trans canónicos.
Sumado a lo anterior, el mes pasado, se conoció que cuatro empleados de Disney fueron capturados en una red de pedofilia y trata de personas con menores de edad. Según reportó CBS News, estas personas fueron arrestadas en una operación encubierta llamada “Operación Tristeza de Marzo 2”, la cual comenzó el 8 de marzo de 2022 y duró seis días. En palabras de Grady Judd, alguacil del condado de Polk, los trabajadores de la compañía de dibujos animados eran unos “depredadores sexuales”, que laboraban en los parques de diversiones de Disney. Algo repugnante, sin embargo, las advertencias sobre Disney no son de ahora.
Desde finales de los años 80 y principios de los 90, el misionero, Josué Yrion, quien venía de ser torturado en la Unión Soviética por introducir biblias a los territorios comunistas, empezó a alertar sobre la peligrosidad que representa Disney para los niños. En varias ocasiones, Yrion exhibió pruebas del enfoque homosexual y de los mensajes ocultos de contenido sexual que enviaba la compañía americana en sus dibujos animados. Una de ellas fue la publicación de un libro y un video llamado: “Growing up Gay” (creciendo homosexual), en el cual, la compañía de dibujos animados invita a niños y a jóvenes a “explorar el maravilloso estilo de vida de la homosexualidad”.
Para la época de Yrion, el enfoque perverso de Disney era un secreto a voces, pero ahora es una realidad pública y abiertamente reconocida por sus mismos directivos. Tanto así, que, en septiembre de 2021, el ícono de la agenda globalista, George Soros, compró un número considerable de acciones de la compañía, que pasó a convertirse en su séptima inversión más importante. El Soros Fund Management, aliado del Foro Económico Mundial, compró 150.000 acciones de la compañía de dibujos animados, valoradas en 18,6 millones de dólares. Como dice el adagio popular: “los burros se buscan para rascarse”.




