Del 4 al 29 octubre de 2023 se celebra en el Vaticano la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, titulada ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’. Un evento convocado por el Papa Francisco e histórico por la cantidad de novedades en fondo y forma que se han introducido.
Jamás en la historia de la Iglesia Católica hubo tanta expectativa por un Sínodo como el que se está realizando en estos días en la ciudad del Vaticano en Roma. Talvez por las muchas polémicas, dubias, enfrentamiento de un sector del colegio cardenalicio conservador contra el Papa Francisco, y voces contrarias fuera de la comunión eclesial y que se hicieron mediáticas y virales, mantiene expectante el mundo católico, y no católico, sobre las discusiones, temas y resoluciones que se tomen en este Sínodo.
En la Asamblea sinodal en el Vaticano participan 464 personas, que durante tres semanas van a discernir sobre asuntos que afectan a toda la Iglesia. La Asamblea continuará en octubre de 2024, y supone la tercera y última fase de un proceso que comenzó en 2021 y en el que han participado el conjunto del Pueblo de Dios (obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, hombres, mujeres, jóvenes y adultos de todas las edades, creyentes y alejados).
Y es que la intención de Francisco con esta convocatoria es que la Iglesia entera participe en la búsqueda de métodos hacia la sinodalidad: es decir, conseguir que, de manera real y efectiva, todos caminen juntos en comunión y fraternidad. El Sínodo cuenta como principales novedades con la participación y derecho al voto de laicos y mujeres.
En la vigilia “Together” celebrada el sábado 30 de septiembre, Francisco quiso a los padres sinodales en la Plaza de San Pedro y les dijo dos cosas muy importantes. En primer lugar, invocó al Espíritu Santo, pidiéndole «el don de la escucha para los participantes en el Sínodo: escucha de Dios, hasta escuchar con él el grito del pueblo; escucha del pueblo, hasta respirar la voluntad a la que Dios nos llama». Y luego pidió que el Sínodo «sea kairós de fraternidad, lugar donde el Espíritu Santo purifique a la Iglesia de charlatanerías, ideologías y polarizaciones».
A nosotros católicos nos corresponde estar permanentemente en una actitud orante, lejos de divisiones e implorando que el Espíritu Santo llene los corazón de la asamblea sinodal, para que todos los participantes con serenidad, enraizados en los valores del evangelio, de la doctrina de la Iglesia y de la tradición, busquen dar respuestas claras e inequívocas que permitan a los desafíos del mundo actual y a la Iglesia Católica seguir su camino, dejando su impronta en el corazón de cada ser humano.



