La crisis política en Venezuela sigue escalando mientras se acerca la fecha clave del 10 de enero, cuando el presidente Nicolás Maduro asumirá su nuevo mandato, tras un proceso electoral que ha sido ampliamente cuestionado tanto dentro como fuera del país. Este jueves 12 de diciembre, Maduro lanzó una feroz advertencia contra el presidente electo de la oposición, Edmundo González Urrutia, quien actualmente reside en España tras haber solicitado asilo allí en septiembre.
En un acto público en Caracas, Maduro acusó a González de violar los términos de su asilo, haciendo lo que el mandatario calificó como «un llamado a la guerra civil» en Venezuela. “No juegues con candela, respeta a Venezuela. Estás violando el acuerdo que firmaste, estás violando el derecho de asilo de España”, afirmó el líder chavista, al tiempo que advirtió al opositor de las posibles «consecuencias graves» de sus declaraciones.
Este enfrentamiento verbal llega en un momento delicado para el país sudamericano, que se encuentra en medio de una profunda crisis política y económica. Maduro, quien se ha mantenido en el poder desde 2013, tiene previsto jurar su cargo para un nuevo mandato el próximo 10 de enero en un acto en la Asamblea Nacional, en un contexto de creciente desconfianza y protestas por parte de la oposición, que no reconoce su legitimidad tras las controvertidas elecciones del 28 de julio.
Por su parte, González Urrutia, quien se considera el legítimo presidente electo de Venezuela tras recibir el apoyo de millones de ciudadanos, ratificó este martes en Madrid que cumplirá con su compromiso y asumirá la presidencia el 10 de enero, tal como lo prometió durante su campaña. “Con miedo no se va a la guerra”, declaró durante un acto en la capital española, reiterando su convicción de regresar a Venezuela por cualquier medio posible para asumir el cargo que, según él, le fue otorgado por el pueblo venezolano.
La tensión se intensifica tras las denuncias de González de haber sido presionado por el gobierno chavista para firmar un acuerdo en el que reconocía la victoria de Maduro a cambio de su salida de Venezuela, una acusación que ha sido rechazada rotundamente por las autoridades venezolanas, quienes aseguran que el exilio de González fue una decisión voluntaria.
A medida que se acerca la fecha de la toma de posesión de Maduro, las amenazas del mandatario contra la oposición se han incrementado. En su intervención este jueves, Maduro pidió a sus seguidores llenar las calles “por millones” el próximo 10 de enero para conmemorar su investidura, y subrayó que nunca permitirá que Venezuela caiga en manos de un “títere del imperialismo”, en una clara alusión a González y otros opositores. Además, hizo un llamado a sus simpatizantes a mantenerse movilizados para evitar que fuerzas extranjeras, como Estados Unidos, influyan en el futuro político del país.
El presidente venezolano también aprovechó la oportunidad para rendir homenaje a su difunto mentor, Hugo Chávez, a quien citó como el líder que marcó el camino de la revolución bolivariana. En un evento frente al Palacio de Miraflores, Maduro reafirmó su compromiso con el legado chavista y su visión de un “gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo”.
En este contexto, Venezuela continúa siendo un escenario de polarización política extrema, con una oposición dispuesta a desafiar el régimen de Maduro, mientras el gobierno se aferra al poder en medio de un creciente aislamiento internacional y la presión de las sanciones económicas. La comunidad internacional, especialmente la Unión Europea y Estados Unidos, se mantienen atentos a los desarrollos en el país sudamericano, mientras se aproxima una nueva fase de incertidumbre política y social.



