San Andrés, Islas – En medio de las cristalinas aguas del archipiélago y con el cielo caribeño como testigo, una tortuga cabezona (Caretta caretta), especie clasificada como en peligro de extinción, volvió a su hábitat natural gracias al trabajo articulado entre la Armada de Colombia, la Fundación Tortugas del Mar, CORALINA y pescadores artesanales de San Andrés.
Este noble gesto, protagonizado por pescadores que entregaron voluntariamente al ejemplar, marca un hito en la conservación marina del país: es la primera tortuga marcada bajo el proyecto “Blue Sea Turtle Sanctuary”, liderado por la Institución Naval, que busca proteger y monitorear las rutas de anidación de estas especies en el Caribe colombiano.
Durante su estadía temporal, la tortuga fue atendida por expertos en una piscina artesanal adaptada por el Batallón de Infantería de Marina No. 11, donde se le practicó una valoración veterinaria para confirmar su buen estado de salud. Posteriormente, con apoyo técnico de la Fundación Tortugas del Mar, se le implantó un microchip de identificación que permitirá hacer seguimiento a su recorrido marino y sus procesos reproductivos.
La liberación se realizó en Cayo Bolívar, uno de los espacios más biodiversos de la Reserva de la Biósfera SeaFlower, donde Infantes de Marina recibieron formación para registrar y acompañar a esta y otras tortugas durante su proceso de anidación, que en esta región se extiende de mayo a octubre.
Esta historia no solo refleja el compromiso institucional con el medioambiente, sino también el despertar de una conciencia ecológica colectiva, donde las comunidades isleñas —tradicionalmente ligadas al mar— asumen un rol protector y protagónico frente a las especies amenazadas.
La tortuga cabezona liberada hoy no es solo un símbolo de resistencia y vida: es una embajadora del mar Caribe, cuya trayectoria ayudará a científicos, autoridades y defensores ambientales a entender y preservar mejor los ecosistemas que nos conectan a todos.
