Mientras Cartagena de Indias enfrenta graves problemas de pobreza, desigualdad, desempleo e inseguridad, el negocio de la construcción continúa moviendo miles de millones de pesos a través de contratos públicos que deberían traducirse en bienestar y desarrollo para la ciudad. Sin embargo, detrás de algunas de las licitaciones más costosas vuelven a aparecer los mismos nombres, empresas cuestionadas y personas sisbenizadas vinculadas al denominado ‘Clan de los Sisbenizados’. Esta vez, las conexiones rodean el contrato de más de $40 mil millones para la reconstrucción del Colegio Fernández Baena, adjudicado a un consorcio en el que convergen sociedades y actores que ya habían aparecido en anteriores procesos bajo sospecha.
Al analizar la gestión del alcalde Dumek Turbay Paz, pueden notarse, entre otras: (a) megaobras innecesarias, (b) obras de pésima calidad como el embarcadero de Playa Blanca, (b) mucha publicidad en redes sociales, (c) adjudicación de licitaciones a empresas amigas o que han sido cuestionadas en el pasado, (d) repetición de nombres de un grupo pequeño de contratistas y (e) posibles sobrecostos.
Típicamente, los proyectos que reúnen los tres últimos ítems están expuestos a un alto riesgo de corrupción. Con los mismos dos pesos en vez de hacerse una obra podrían hacerse tres. Es tan sencillo como eso. En lugares donde hay menos corrupción el dinero invertido llega a mas personas. Entonces, ¿qu32é tan difícil puede ser para alguien entender que la adjudicación de una obra a una empresa amiga o inmersa en escándalos de posible o comprobada corrupción debería convertirse en una gigante bandera roja y que eso debería ser inaceptable?
No sé si es porque se acostumbraron a tan poco que cualquier cosa los impresiona o es que la corrupción ya hace parte del paisaje, pero, por alguna razón que todavía no comprendo, el cartagenero promedio parece que no logra diferenciar que una cosa es realizar obras de infraestructura y otra muy distinta es la relevancia e impacto de esta, su costo y a quien se le adjudica, ya que, al final del día, son sus impuestos los que terminan pagando todo, incluyendo coimas, si las hay; por lo que siempre es válido cuestionar, sin que esto sea entendido relacionado con ser enemigo del progreso.
Y precisamente esto último es parte del discurso que el alcalde Turbay y su equipo de comunicación han implantado, supongo que para evitar dar explicaciones de todo lo que varios hemos develado respecto a la presencia de grupos o clanes de la contratación tanto en la Alcaldía de Cartagena como en la Gobernación de Bolívar, y que he denunciado formalmente en la Fiscalía.

- Una vez más aparecen los Sisbenizados
El 26May2025, desde el Portal 724 Noticias revelamos las irregularidades en la licitación LIC-SI-003-2025 de la Gobernación de Bolívar, la cual, días después, fue declarada desierta. Dentro de los proponentes de ese proceso estaban las empresas Avantiz SAS, Linosa SAS y Fundación Redes Monteverde y Constructora Arenas SAS (que hacía parte del Consorcio Caminos de la Prosperidad).
El 23Jun2025, publiqué la columna ‘Los contratos de la Alcaldía de Cartagena y el «Clan de los Sisbenizados»’ en la que, entre otros, mencioné a Jhosier Adonis Manjarrez Gari, Rafael Guillerno Dáguer Escobar, los hermanos Briyan y Vanessa Santoya Becerra, Alexander Martelo Muñoz, Jorge Luis Cabaleiro Delgado, Eduardo Chiquillo Rico, Guadis Reales Rivera y Luis Villadiego Diago. Asimismo, cité a las empresas Petrochem Field Services Colombia SAS, Itaca Ingeniería SAS, Construcciones y Consultorías AC SAS y Villanueva Ballestas SAS (VIBA SAS) y Avantiz SAS.
Un tiempo después de esas dos publicaciones, recibí una denuncia anónima en la que hacían referencia a las empresas Vallarta Ingeniería Especializada y Puertos SAS (Vallarta Ingeniería) y Linosa SAS y que, según el denunciante, supuestamente, la persona que estaría detrás no solo de estas dos empresas, sino de otras mencionadas como parte del denominado ‘Clan de los Sisbenizados’, sería Amaury Segundo García de la Espriella. Sin embargo, en su momento no pude encontrar información que diera indicios del vínculo de Amaury García con alguna de las empresas del denominado ‘Clan de los Sisbenizados’.
- Nuevos nombres alrededor de los Sisbenizados
Empecemos por decir que Vallarta Ingeniería fue registrada en Cartagena el 26Dic2024. Documentación indica que en su composición accionaria están las empresas Movicon Constructores SAS y MVC SAS, en donde se encuentran los nombres de Carlos Enrique Segovia de la Espriella, César Augusto Guerrero Puello, César Augusto Guerrero Muñoz y Joaquín Alfonso Esquivia Romero.
A solo seis meses de su creación, la Universidad de Cartagena le adjudicó a Vallarta Ingeniería el Contrato UC-IP-003-2025 por más de $1.400 millones. La representante legal en ese momento era Verónica Sanabria Cuadrado, oriunda de Magangué, quien, pese a tener millonarios contratos, está sisbenizada en la categoría C6 (vulnerable).
Entre mayo y junio de 2025,Vallarta Ingeniería, junto con la Fundación Redes Monteverde, a través del Consorcio Edificaciones Escolares 9, participó en la licitación LP-SED-003-2025 de la Alcaldía de Cartagena por casi $22 mil millones, cuyo objeto era el mejoramiento de ocho instituciones educativas de Cartagena. Por su parte, la Fundación Redes Monteverde formó el Consorcio Vial del Caribe con las empresas del ‘Clan de los Sisbenizados’ Linosa SAS y Avantiz SAS en la fallida y viciada licitación de la Gobernación de Bolívar LIC-SI-003-2025.
Para esa misma época, Vallarta Ingeniería y CI Quality Group SAS formaron el Consorcio Maqui-Cartagena, que fue uno de los proponentes en la licitación LP-SEGD-003-2025 de la Alcaldía de Cartagena por cerca de $20 mil millones. Tanto el consorcio como CI Quality Group SAS estaban representados por Nacira Ayos Figueroa, exdirectora del IPCC durante la administración del exalcalde Dionisio Vélez Trujillo, quien actualmente funge como decana de la Escuela de Negocios de la Corporación Universitaria Americana.
Pero la historia de Vallarta Ingeniería no acaba aquí. El pasado 01May2026, el alcalde Turbay, con su acostumbrado estilo adanista, anunciaba con fanfarria: «ATENCIÓN comunidad educativa del colegio FERNÁNDEZ BAENA: si otros no lo hicieron, nosotros sí atendimos el llamado. Avanza la licitación pública para su pronta reconstrucción».
La licitación a la que hace alusión Turbay es la LP-SED-007-2025, con un costo inicial de un poco más $40 mil millones. Este proceso fue adjudicado al Consorcio Marfil, que está compuesto por Vallarta Ingeniería, Pitágoras, Construcciones y Diseños SAS e Ingeniería Telecomunicaciones de Antioquia-Edetel SAS.
El actual representante legal de Vallarta Ingeniería es el sisbenizado Erik de Jesús Franco Martínez. No obstante, los socios fundadores fueron Hernán Ramiro Daza Romero y nada más y nada menos que el contador público Jhoiser Adonis Manjarrez Gari (primer representante legal de la compañía); ambos, por supuesto, sisbenizados en la categoría de pobres pese a sus multimillonarios contratos. Erik, Hernán y Jhoiser no son los únicos. En los registros de la empresa también aparecen otras personas en el Sisben: Liliana Esther Herrera Cortes y Verónica Sanabria Cuadrado.
Verónica fue representante legal después que Jhoiser y antes que Erik. En el 2025 sucedió algo peculiar en el proceso licitatorio LP-SEGD-003-2025 citado arrib,a que mostraría cómo se interconectan: el número de teléfono de contacto de Vallarta Ingeniería registrado en un certificado de existencia y representación legal de julio de 2025 era el mismo de la empresa Linosa SAS, la cual está representada por María Margarita Reyes Jarava.
En los expedientes de Vallarta Ingeniería también se encuentra Bernabé Maldonado Maldonado, quien es contador público de profesión y fue sancionado por la Superintendencia de Industria y Comercio por el carrusel de la contratación en Cardique. Maldonado aparece en la documentación de las compañías Linosa SAS, Petrochem Field Services Colombia SAS, Fundasaber, Morales Gómez SAS (del ‘Clan Morales’), Weir Arquitectura, Ingeniería y Comunicaciones SAS (WEIR AICC SAS), Haifa Hydraulics Solutions SAS (antes se llamaba WVG Montajes Colombia SAS), Nórdica Reformas y Proyectos SAS (antes llamada JVF Ingenieros SAS) y Grupo Orión SAS.
WEIR AICC SAS fue fundada por el secretario de Infraestructura, Wilmer Enrique Irirarte Restrepo, quien está vinculado en varias denuncias que presenté ante la Fiscalía. En Haifa Hydraulics y Grupo Orión aparecen Carlos Andrés Imbachi Guerrero (que aparece también en Linosa SAS) y Amaury Segundo García de la Espriella, quien, aparentemente y como se dijo antes, sería la persona detrás de las empresas del ‘Clan de los Sisbenizados’.
De Pitágoras, Construcciones y Diseños SAS hay que decir que está representada por María Alejandra Carrera Turizo y ha sido contratista de las alcaldías de Baraona y Santa Catalina, así como también fue proponente en la licitación del Complejo Deportivo Nuevo Chambacú. En su documentación aparecen dos nombres mencionados antes: Briyan Santoya Becerra y Eduardo Chiquillo Rico. Este último aparece en varias de las empresas de los denominados grupos/clanes Morales, Díaz y el de los Sisbenizados.
Por el lado de Edetel SAS (registrada en Montería) aparece representada por María Angélica Vallesta Chica. Esta sociedad antes se llamaba ‘Dozza Clothing SAS’ y pertenecía a Carolina Ramírez Aljure, quien, en 2020, le cede las acciones a Juan Pablo Morales Acevedo y a la Fundación de Telecomunicaciones, Ingeniería, Seguridad e Innovación – Novotic (representada en ese entonces por Carlos Enrique Páramo Samper).
La historia de Edetel SAS no termina ahí. En 2022, la sisbenizada Candelaria María Arroyo Ortega adquiere todas las acciones. En la documentación de la sociedad aparecen los sisbenizados Argemiro José Polo Quiñones, Julio César Villalba González y Jhon Fredys Hurtado Mosquera.
Lo más revelador no es la gran cantidad de sisbenizados. Quizás el solo nombre de Novotic no le dice mucho a la mayoría de los lectores, pero sí el de la Unión Temporal Centros Poblados y los $70 mil millones. Novotic hizo parte de ese la unión en donde, entre otros, salieron a relucir los nombres de Emilio Tapia y Ottomar Lascarro Torres (quien sería cercano a Carlos Andrés Imbachi Guerrero). Este último fue socio de Jalím de Jesús Rebaje García, quien estuvo involucrado en dos escándalos: la agresión a una pediatra y en la ejecución de obras eléctricas para los Juegos Nacionales de Ibagué.
Los líos, negocios y vínculos de Amaury Segundo García de la Espriella
Amaury García era el representante legal de Grupo Orión SAS cuando, en el 2017, esta compañía conformó el Consorcio Interviviendas junto con Tecniconsultas SAS e Insoam SAS, al que Fonade le adjudicó el Contrato 2017624. García de la Espriella fue condenado a 48 meses de prisión en el 2020 por corrupción en este contrato.
Los vasos comunicantes con otras personas y empresas siguen apareciendo. Por ejemplo, en 2015, Tecniconsultas SAS hizo parte del Consorcio Interlínea que firmó un contrato durante la gobernación del sancionado Juan Carlos Gossaín Rognini. Este contrato continuó en la gobernación de Dumek Turbay. Enrique Carlos Posada Gutiérrez (del denominado grupo/clan Pavy) eventualmente no solo se convirtió en el representante legal del consorcio, sino que se hizo del 60% de este contrato (mientras Tecniconsultas SAS mantuvo el 40%) y subcontrató a la empresa Construcsion SAS de Diego Álvarez Hernández.
Otro hecho notable es que en la documentación de Tecniconsultas SAS aparecen los hermanos Castillo Baute (vinculados en varios escándalos de contratación, incluyendo el de la UNGRD cuando estaba Olmedo López y con Emilio Tapia). Por su parte, José Francisco Castillo Baute aparece en documentación de la empresa Ingeniería y Construcciones del Cesar SAS del grupo/clan Díaz.
Amaury García de la Espriella aparece en documentos de Avantiz SAS, Nórdica Reformas y Proyectos SAS y Haifa Hydraulics Solutions SAS. Recordemos que Jhoiser Manjarrez Gari se encuentra en los expedientes de Avantiz SAS, Vallarta Ingeniería Especializada y Puertos SAS, Linosa SAS, Construcciones Middas SAS yConstructora Arenas SAS.
¿Amaury García es la persona detrás del consocio al que le adjudicaron la reconstrucción del Colegio Fernández Baena? Saquen ustedes sus propias conclusiones. Sin embargo, en lo que a mí respecta, hay demasiadas coincidencias que me incomodan.



