La disputa por el futuro del servicio de agua potable en Cartagena escaló este lunes a uno de sus momentos más críticos. Veolia y Aguas de Cartagena aseguraron que las decisiones impulsadas por el alcalde Dumek Turbay amenazan la estabilidad del sistema de acueducto y alcantarillado, ponen en riesgo inversiones por $500.000 millones y generan incertidumbre sobre la seguridad jurídica de la ciudad.
En un pronunciamiento público, las compañías afirmaron que el debate debe centrarse en cómo garantizar el abastecimiento de agua para una ciudad cercana al millón de habitantes y no en decisiones que, a su juicio, podrían afectar la continuidad del modelo que ha operado durante los últimos 31 años.
Según Veolia, Cartagena enfrenta un momento determinante para asegurar la sostenibilidad de su infraestructura hídrica, por lo que insistió en que el Distrito, como accionista mayoritario de Aguas de Cartagena, debe priorizar una agenda técnica orientada a ejecutar las inversiones que requiere el crecimiento de la ciudad.
Uno de los principales cuestionamientos se dirige a la intención de modificar el actual esquema de operación del servicio. De acuerdo con la empresa, esa posibilidad ha generado incertidumbre en la gobernanza de Aguas de Cartagena y retrasado proyectos considerados estratégicos para el sistema.
Veolia sostiene que sustituir una operación con más de tres décadas de experiencia por una empresa que aún no existe y que tendría un capital inicial de $10.000 millones, frente a necesidades de inversión estimadas en $450.000 millones, representaría un riesgo operativo para la prestación del servicio.
La empresa también rechazó los señalamientos sobre presuntos incumplimientos contractuales y aseguró que las inversiones previstas en la adenda de 2013 presentan un avance del 76%, mientras que el 24% restante se encuentra en ejecución y tiene como fecha de culminación el año 2027.
Además, recordó que el propio alcalde participó en la aprobación de presupuestos, planes de inversión y decisiones corporativas, e incluso respaldó públicamente, en enero de 2025, la propuesta de Veolia y la designación del gerente general de Aguas de Cartagena.
Otro de los argumentos expuestos por la compañía es el impacto económico que tendría un eventual cambio en el modelo de operación.
Veolia señaló que el Distrito recibe el 50% de las utilidades de Aguas de Cartagena como accionista y advirtió que cualquier decisión que reduzca el valor de la empresa afectaría directamente un activo público y disminuiría los recursos destinados tanto al presupuesto distrital como a programas de inversión social.
El pronunciamiento también advierte que la incertidumbre sobre el futuro del operador podría afectar la confianza de inversionistas nacionales e internacionales.
Según la empresa, sectores como el turismo, la industria de Mamonal, los puertos, hoteles y restaurantes requieren estabilidad en el suministro de agua y reglas claras para mantener y ampliar sus inversiones en Cartagena.
Como alternativa, Veolia y Aguas de Cartagena reiteraron su disposición de abrir un diálogo técnico con la Alcaldía, el Concejo Distrital, los gremios y las comunidades para analizar una propuesta de inversión cercana a $500.000 millones, destinada a fortalecer la infraestructura de acueducto y alcantarillado y responder al crecimiento urbano de la capital bolivarense.
La iniciativa contempla la ejecución de proyectos estratégicos que, según la empresa, permitirían ampliar la capacidad del sistema y liberar recursos del Distrito para atender otras necesidades prioritarias.
Al cierre del pronunciamiento, Veolia aseguró que continuará operando el sistema mientras avanzan las discusiones institucionales y reiteró que, en su criterio, los desafíos del agua en Cartagena deben resolverse mediante inversión, planeación y fortalecimiento institucional, y no con un cambio del operador que actualmente administra la infraestructura.



