SANTA MARTA, MAGDALENA. La capital del Magdalena enfrenta una de sus jornadas más tensas de los últimos días tras la ofensiva de la Fuerza Pública contra las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) y la posterior amenaza de un paro armado de 48 horas atribuida a esa estructura criminal.
La situación se desencadenó después de la operación desarrollada el 21 de septiembre en zona rural de Santa Marta, donde fue abatido José Luis Pérez Villanueva, alias ‘Cholo’, señalado por el Gobierno Nacional como segundo cabecilla y financiero de las ACSN. De acuerdo con el reporte oficial, el operativo dejó siete integrantes de la organización muertos y tres capturados, además de la incautación de armamento y material de guerra.
Tras este golpe, las autoridades registraron una escalada de intimidaciones y hechos violentos en Santa Marta y sectores del Magdalena. Durante la jornada del 22 de septiembre fueron reportadas quemas de vehículos, amenazas contra comerciantes, afectaciones al transporte y bloqueos en corredores viales, en hechos atribuidos por las autoridades a la respuesta de las ACSN frente a la operación militar.
Ante este escenario, el presidente Abelardo De La Espriella ordenó reforzar de inmediato la presencia militar y policial en Santa Marta y se desplazó a la ciudad para encabezar un Consejo Extraordinario de Seguridad y coordinar las acciones de respuesta institucional.
El mandatario sostuvo que el Estado no permitirá que estructuras criminales condicionen la movilidad, el comercio o las actividades cotidianas de los ciudadanos mediante amenazas. La Presidencia informó que la instrucción a la Fuerza Pública es recuperar el control territorial y actuar dentro del marco constitucional y legal.
La tensión no se limita a la zona urbana. La Troncal del Caribe, corredor estratégico que conecta a Santa Marta con otros sectores del norte del país, también registró afectaciones asociadas a los hechos de violencia y bloqueos reportados tras el anuncio del paro armado.
En las últimas horas, el despliegue de seguridad se ha intensificado en diferentes sectores de la ciudad. El alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo, afirmó que la institucionalidad mantendrá presencia en los distintos puntos de la capital del Magdalena y sostuvo que las estructuras criminales no tendrán control sobre la ciudad.

La respuesta estatal ocurre en un momento especialmente delicado para Santa Marta, una de las principales ciudades turísticas del Caribe colombiano, donde cualquier restricción al transporte, cierre de establecimientos o bloqueo de vías tiene repercusiones directas sobre la actividad comercial y la movilidad de residentes y visitantes.
El Gobierno Nacional mantiene así un amplio dispositivo de seguridad mientras las autoridades evalúan la evolución de la situación y avanzan en operaciones contra las estructuras señaladas de ejercer control criminal en la Sierra Nevada y su área de influencia.

