Lo que muchos arrojan por el sanitario, el lavaplatos o los desagües puede convertirse en un problema para toda Cartagena. Con esa advertencia, Aguas de Cartagena puso en marcha la campaña “Cuida el alcantarillado. No le juegues sucio”, una iniciativa que busca frenar las malas prácticas en la disposición de residuos y prevenir obstrucciones, rebosamientos y daños en las redes de alcantarillado sanitario.
La campaña parte de un mensaje contundente: cuidar el alcantarillado también es responsabilidad de quienes lo utilizan. Por eso, la empresa convoca a ciudadanos, establecimientos comerciales, industrias, instituciones educativas, hospitales y trabajadores de la construcción a adoptar hábitos que contribuyan al buen funcionamiento de esta infraestructura esencial para la ciudad.
Pañitos húmedos, toallas higiénicas, pañales y restos de comida no deben terminar en el sanitario ni en los desagües. Aunque algunos de estos residuos parezcan inofensivos, pueden acumularse en las tuberías, generar obstrucciones y afectar el funcionamiento del sistema.
El problema también comienza en la cocina. Verter grasas y aceites por el lavaplatos favorece la formación de depósitos que dificultan el paso de las aguas residuales y pueden ocasionar taponamientos.
En el sector de la construcción, la advertencia es igualmente clara: arena, cemento, escombros y sobrantes de materiales deben manejarse y disponerse adecuadamente. Su ingreso a los sumideros o a las redes sanitarias puede comprometer la infraestructura y dificultar la operación del servicio.
- El alcantarillado sanitario no está diseñado para recibir aguas lluvias
Aguas de Cartagena recordó que el alcantarillado sanitario está diseñado para transportar aguas residuales, no para conducir las aguas lluvias. Por eso, durante los periodos de precipitaciones, resulta fundamental evitar prácticas que comprometan su funcionamiento.
Una de ellas es levantar o manipular las tapas de las cámaras de inspección para facilitar la entrada del agua lluvia. Esta acción puede permitir el ingreso de arena, piedras y basura, afectar las redes y poner en riesgo la seguridad de las personas.
La prevención comienza con decisiones cotidianas: disponer los residuos en los lugares adecuados, evitar verter grasas por los desagües y mantener libres de basura los puntos de drenaje.
- Mantenimiento y cultura ciudadana, claves para proteger las redes
La empresa señaló que desarrolla labores permanentes de mantenimiento de la infraestructura sanitaria, con personal especializado, maquinaria y tecnología. Sin embargo, la conservación de las redes también requiere la colaboración de los usuarios y la adopción de prácticas responsables en hogares, negocios, empresas e instituciones.
El mensaje es directo: el alcantarillado no es un depósito de basura. Evitar que residuos, aceites y materiales de construcción lleguen a las tuberías es una medida concreta para contribuir al saneamiento, proteger la salud pública y mejorar la calidad de vida de los cartageneros.
Cuidar esta infraestructura es una tarea compartida. Porque lo que se arroja por un desagüe puede terminar afectando a muchos más que a quien lo desecha.



